Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Una historia muy americana

La historia de los pueblos se reinventa sin cesar para parecer distinta, pero el genio que la mueve apenas cambia. En 1898 Estados Unidos, todavía una potencia en ciernes, desata una guerra contra España para quedarse con los restos de su imperio, en el caso de la Isla de Cuba con un atentado de "falsa bandera" (el hundimiento del acorazado Maine) y el pretexto de apoyar la independencia de los cubanos. Tras la victoria marítima y la invasión se va haciendo cargo de los resortes de su economía, formalizándose la renuncia de España a los citados restos mediante el Tratado de París. En teoría Cuba alcanzará la independencia, pero el Congreso norteamericano aprobará la Enmienda Platt (1901), que pone la llave de sus recursos en manos de la nueva potencia dominante y consagra su derecho a intervenir en los asuntos de Cuba. Su contenido será incorporado a la nueva constitución cubana (1902).

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents