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Opinión

La financiación de birlibirloque

Los malabares fiscales para justificar más dinero para Cataluña

El Gobierno ha presentado su nueva propuesta de financiación autonómica como si fuera el teorema de Euclides, pero en realidad se trata de un número de magia a cargo de la reina del birlibirloque: ahora ves el dinero, ahora no lo ves. Ahora está en tu bolso, mañana en el de Cataluña. La ministra de Hacienda intenta que el conejo encuentre acomodo en una sola chistera.

Cataluña vuelve a ganar, porque negociar con ultimátum cotiza al alza cuando el afán es mantener en pie los palos del sombrajo de Sánchez. Asturias, por su parte, vuelve a perder, porque aceptar el truco sin rechistar la trampa resultará fiscalmente ruinoso. El modelo no premia la población envejecida, ni la dispersión, ni el esfuerzo ahorrador: premia el chantaje y el ruido. El “café para todos” se ha transformado en Nesspreso para unos y en infusión de tila para el resto.

Montero insiste en que con su juego del trile nadie sale perjudicado. Para eso hay que mirar el Excel con los ojos cerrados. Pero la realidad es tozuda: cuando el dinero es finito, el privilegio ajeno siempre sale del bolsillo de otros. Asturias vuelve a ser pagana de la fiesta y ni siquiera la invitan al baile. Mientras García-Page se rebrinca, airado, Barbón prefiere observar la jugada con la devoción de un hermano de cíngulo de la cofradía del amén. 

Asturias no necesita comprensión pedagógica, sino unos dirigentes que digan “hasta aquí hemos llegado”. Porque en el debate fiscal, quien no alza la voz acaba pagando el banquete y fregando los platos. Y llevándose a casa las sobras.

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