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Una clara discriminación

Los diputados socialistas deben frenar en el Congreso este disparate

Pedro Sánchez y el PSOE se han venido acostumbrado de manera creciente a castigar a Asturias, a maltratar a nuestra tierra desde diversos frentes. Por aligerar, podemos citar el peaje de la autopista del Huerna, el vial de Jove, el problema del lobo, la autovía del Suroccidente, la red de cercanías…

Una clara discriminación

Una clara discriminación

Ahora el daño del sanchismo adquiere tintes aún más preocupantes si cabe, con la discriminación de Asturias en la financiación autonómica, con una propuesta del Gobierno que va radicalmente en contra de los intereses de los asturianos y de todos los acuerdos firmados por las fuerzas políticas del Principado.

Ha pasado casi una semana desde que el amnistiado independentista Oriol Junqueras, aún inhabilitado, anunciase tras reunirse con Pedro Sánchez en La Moncloa un nuevo sistema de financiación autonómica, un auténtico acuerdo de la vergüenza que pretende consagrar un trato de favor a Cataluña en detrimento de Asturias y otras comunidades.

Y todo se resume en un lamentable objetivo: seguir pagando el alquiler cada vez más caro e insostenible de Sánchez en La Moncloa a costa de lo que sea. En este caso, a costa del futuro de los asturianos.

Casi una semana ha pasado y Adrián Barbón no ha encontrado ni un minuto para valorar lo que está ocurriendo, al contrario que el resto de los presidentes autonómicos, en lo que constituye una desidia muy preocupante que se agrava por el hecho de que el consejero de Hacienda se encuentra en paradero desconocido y parece ser que no asistirá a la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera que tiene lugar hoy.

El problema de este socialismo asturiano es que lleva demasiado tiempo tragando con todos los desmanes de Pedro Sánchez, sin rechistar.

Amnistiar a corruptos, rebajar el delito de malversación, eliminar el de sedición o repartir la deuda independentista catalana entre todos los españoles fueron sapos que Barbón y los socialistas asturianos deglutieron sin mayor problema, sacrificando consensos y traicionando acuerdos firmados.

Ahora llega un nuevo episodio – el más letal– del drama que sufre España con el desgobierno del sanchismo. Un sistema de financiación autonómica que surge de una negociación bilateral con un partido catalán, sin tener en cuenta al resto de las comunidades, que introduce el ominoso principio de ordinalidad para Cataluña, es decir: después del reparto, Cataluña siempre saldrá igual o mejor, acabando con la solidaridad interterritorial.

¿Dónde queda el principio de que el que más tiene más debe aportar? Nadie en el PSOE está dispuesto a reflexionar sobre la idea de que los recursos no son de las comunidades autónomas, son de los españoles: las comunidades tan solo los recaudan.

Y tampoco se tiene en cuenta el coste de los servicios ni las características propias de cada comunidad. Simplemente se aumenta el porcentaje de cesión de tributos a las regiones a costa de las arcas del Estado.

Los impuestos que pagan los asturianos se destinarán en mayor medida a pagar la fiesta independentista, y se reduce la capacidad inversora y de distribución de fondos del Estado. Todo un torpedo en la línea de flotación de nuestra financiación, con un sistema que no tiene en cuenta nuestras características como comunidad y nuestras necesidades como tierra envejecida y poco dinámica.

Sánchez, en otra pirueta de acoso a las comunidades que no se rinden a sus desmanes de tintes autoritarios, pretende acabar también con la libertad de las regiones para decidir sobre sus tributos propios y cedidos. Dicho de forma clara: pretende impedir las bajadas de impuestos, que se han demostrado como la mejor herramienta para crecer, atraer inversión, crear empleo y para que nuestros jóvenes no tengan que seguir saliendo para encontrar un futuro.

Los asturianos deben tener claro que este ataque a nuestra tierra no se puede parar en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, en el que los acuerdos no son vinculantes y en el que el Gobierno tiene asegurada de antemano la victoria al contar de mano con la mitad de los votos. Les basta solo con el apoyo de Cataluña para que salga adelante este disparate.

Es en el Congreso de los Diputados donde se puede parar este ataque al futuro de Asturias y de los asturianos. Los diputados socialistas asturianos siempre han elegido hasta ahora a Pedro Sánchez por encima de los intereses de la región. Su responsabilidad ante la historia exigiría una reflexión sobre cuales deben ser sus prioridades.

En cualquier caso, los asturianos saben que el Partido Popular será firme en la defensa de Asturias frente a Pedro Sánchez. Ya no caben posturas melifluas, medias tintas ni escapismos.

Ya nada absolverá a Barbón de su colaboracionismo con el sanchismo, del que es dependiente y deudor. Pero antes de irse, debe tomar una última decisión y, en esta cuestión, o se está con Asturias o se está con Sánchez.

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