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Asturias y el síndrome del pagafantas

El nuevo reparto de la financiación autonómica y los perjuicios para la región

La desvergüenza habitual del Gobierno proclama que el nuevo modelo de financiación autonómica “beneficia a todos”. Sánchez y compañía deben habitar un universo paralelo: en el de la hiperrealidad, Asturias cae seis puntos en el índice, pierde posiciones y ha de conformarse con 122 euros más por habitante, mientras Cataluña se embolsa por encima de 500. Igualdad territorial, lo llaman los hagiógrafos del sistema. Y en esta región, pese a todo, hay quien aplaude con las orejas.

En este escenario de habitual ninguneo hacia Asturias, los que tienen el mando en la región asumen sin rechistar el papel de figurantes, de barones rampantes: gesto serio, frase grandilocuente, defensa “firme” de la región… y al final, asentimiento disciplinado. La protesta queda para consumo interno; en el acta oficial solo se admite la obediencia. ¿Alguien duda que FSA significa Fidelidad Sanchista Acatadora? Le pueden buscar otras acepciones a la A, más dolosas incluso: Adicta, Arrodillada, Arrastrada o Aplaudidora.

En esta opereta bufa, la ministra Montero reserva al Gobierno asturiano el papel de pagafantas. Porque los 21.000 millones que prometen a mayores no salen de la chistera del hada madrina, sino del bolsillo de los contribuyentes. Asturias recibe menos y pone más. Negocio redondo.

Sánchez ha instaurado con los dineros públicos la ley de la selva. Y solo existen dos opciones: o actuar como el león o conformarse con portar los fardos diciendo a todo: “sí, bwana”.

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