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El modelo en construcción

Lo primero, siempre, es no engañarse. El que, tratando de prorrogar su zona de confort, personal o simplemente mental, se engaña, diciéndose que las cosas tal vez no sean lo que parecen, pierde su derecho a la verdad. Las cosas son lo que parecen. En tiempos de posverdad en los mensajes, los hechos muestran, paradójicamente, una extraña franqueza. Cuando en Gaza se impone, sobre los escombros y la desolación, un "gobierno tecnocrático", sin la menor esperanza de legitimación democrática, o en Venezuela se opta, como gestor delegado, por una gobernanza deslegitimada en las urnas, pero fiel al mando supremo, el imperio nos está diciendo: este es el modelo que impondremos allí donde podamos. O sea, poderes locales vicarios, reyezuelos colaboracionistas, nada de experimentos democráticos, riesgo cero de pérdida del control. Empecemos a ver a los que aspiran a franquiciados como lo que son.

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