Opinión
Un adelantado a su tiempo
Melquíades Álvarez pagó bien caro ser un adelantado del tiempo que le tocó vivir. En aquella España polarizada, quien demostrara algo de versatilidad política era un deplorable chaquetero. Pero, en lo fundamental, él nunca cambió: en su apego a la institucionalidad y legalidad, su rechazo a cualquier radicalismo o su visión accidentalista sobre las formas de gobierno. Realista y pragmático, sus apuestas por el liberalismo de tinte social eran las europeas de su época, pero no las del país en el que vivía. Tendrían que pasar decenios para que la sociedad española las admitiera y las condujera a un lugar destacado.
El Melquiadismo reunió a lo más granado del pensamiento y la cultura vanguardista del siglo pasado. De Ortega a Galdós. Y encarnaría eso que luego se ha venido denominando centrismo, pero en su caso preñado de avanzadas ideas verdaderamente reformistas, no para ir con los de la feria y venir con los del mercado. Cierto que su personalidad poliédrica, como la califica Pendás, se extendió a su trayectoria como líder, pero ha de reconocerse que siempre trató de defender postulados moderados, incompatibles por definición con cualquier fanatismo sectario.
Lo cuenta con todo lujo de detalles el historiador Ángel Mato en el imponente catálogo de la magna exposición sobre el prócer gijonés de la que ha sido comisario. Y pone también el acento en su profundo amor al terruño que lo vio nacer, por lo que sería tan criticado en la Villa y Corte. No solo se rodeó de paisanos, como mi pariente el ministro Manuel Rico-Avello, sino que nunca dejó de ayudar a aquél de aquí que lo solicitase. O que no lo hiciera: consta su petición a Romanones de una pensión vitalicia para la viuda de su maestro Clarín, que esta nunca llegó a cobrar. O sus esfuerzos para reconstruir nuestra Universidad tras el treinta y cuatro; su presidencia del Centro Asturiano de Madrid o, en fin, sus invitaciones a personajes de postín a degustar nuestros platos, como la fabada que le sirvió a Camba y que a punto estuvo de lograr que este se afiliara a su partido, de lo mucho que le gustó.
Orador de fuste, como Maura, fue al igual que él bastante ágrafo, a buen seguro que por falta de horas para escribir por sus infinitas ocupaciones. Sus afanes se extendían desde la abogacía y su organización a la política, pasando por la docencia, en la que esos haraganes intrigantes de los que ya hablara Unamuno le hicieron la vida imposible antes de ganar su cátedra. Renunció a ingresar en Reales Academias y asumir ministerios, pero no lo hizo con la presidencia del Congreso, en cuyo pasillo de entrada al hemiciclo le pondrían un busto, enfrente del de Agustín Argüelles.
Como letrado, lideró uno de los mejores bufetes en Asturias y la capital, en donde solía formar como pasantes a los más brillantes alumnos que salían de la calle San Francisco. Entre ellos, los recordados Beceña y Alas, que serían como su tutor víctimas de la barbarie fratricida. Desde su despacho, contribuyó a forjar los cimientos jurídicos de Telefónica, aparte de llevar con notable éxito los pleitos más famosos de entonces.
Al trágico final de este enorme tribuno en la Modelo de Madrid se sumarían décadas de esa otra ominosa y silenciosa muerte, la civil. Su gran inquietud y modernidad –y la de los suyos–, eran incompatibles, desde luego, con esa España que se consumió en buena parte del siglo veinte entre delirios totalitarios y que a veces da la impresión de querer repetir esa lamentable experiencia.
Melquíades Álvarez, el preclaro "Pico de Oro", bien merece un emocionado tributo noventa años después de su vil asesinato por limitarse a ser un adelantado a su tiempo. Por contar con una personalidad para la que aquella España no estaba aún preparada.
Suscríbete para seguir leyendo
- El nuevo diseño de una conocida fuente de Oviedo para evitar las continuas molestias de ruido de los chorros
- Mañana se formarán colas kilométrica en Action para conseguir el conjunto de cama más barato del mercado: disponible en tres colores y se seca más rápido que otros tejidos
- Vuelve y reabre en Asturias el querido restaurante de una famosa cadena especializada en brunch, hamburguesas y platos internacionales: 'Si ya eras fan de su carta, prepárate
- El camionero fallecido mientras conducía por la Autovía del Cantábrico había cumplido 55 años el día anterior
- Una asociación de consumidores reclama la retirada del surtidor de combustible de una gasolinera de Gijón
- Sergio y Adrián, los gemelos coañeses que montarán un complejo turístico de inspiración escandinava con vistas a la ría de Navia: 'Siempre quisimos hacer algo en el pueblo
- Desde mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir el juego de sartenes más barato del mercado: de aluminio fundido, con mango intercambiable y apto para todas las cocinas
- 66 años con dorsal mundial
