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Los dineros de Dios, en manos asturianas

El Instituto para las Obras de la Religión (IOR), el organismo encargado de administrar las finanzas de la Santa Sede, es popularmente conocido como el Banco Vaticano. Sin duda este último es un nombre con más pegada y, por qué no admitirlo, más morbo: una entidad que combina los asuntos del dinero y los asuntos de Dios siempre despierta interés.

Los asturianos tenemos, además, más motivos para seguirle la pista al Banco Vaticano, ya que el cardenal luanquín Ángel Fernández Artime acaba de incorporarse a la comisión que lo supervisa. No es labor pequeña: la entidad cuenta con unos 5.700 millones de euros en activos y en 2024 obtuvo un beneficio de casi 33 millones.

El prelado no es la única persona vinculada a Asturias con un puesto destacado en el IOR. Desde octubre de 2024, el vicepresidente del banco es Javier Marín Romano, consejero delegado de Singular Bank y directivo financiero de amplia trayectoria. Marín es madrileño, pero está muy orgulloso de sus orígenes asturianos. Tiene casa en Llanes, donde es célebre uno de sus antepasados por parte materna, Román Romano Mijares, indiano del siglo XIX que, tras hacer fortuna con negocios de madera en México, se convirtió en alcalde de la localidad.

Artime y Marín, por tanto, tienen una alta responsabilidad en el manejo de "les perruques" de Dios. Además de guiarse por la prudencia, la honradez y el sabio manejo de las siempre delicadas cuestiones financieras, ambos pueden encomendarse a la Santina, la patrona de su tierra, para que el nuevo papa León XIV no acabe en números rojos.

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