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El queso suizo de Cerredo

El papel que le tocará al Parlamento

Los diputados de la comisión parlamentaria que investiga el accidente de Cerredo aseguran en privado que tienen claro el dibujo del asunto. Si el dictamen final no se enfanga en una búsqueda de culpables, el relato común sería bastante compartido. Es obvio que algo falló en la administración: si no, la tragedia que se llevó la vida de cinco mineros no habría existido.

Una indagación parlamentaria no es una pesquisa policial, ni judicial, sino un análisis que dé pie a adoptar decisiones que eviten futuros errores. El parlamento puede recomendar protocolos o incluso legislar a partir de sus conclusiones.

En los accidentes aéreos se usa la metáfora del "modelo del queso suizo": el queso tiene agujeros, pero están dispuestos de manera diversa. En una rebanada, el agujero es la debilidad, pero siempre hay otras rebanadas en las que la parte débil no tendrá agujero. Si todos los agujeros se alinean sobreviene la catástrofe. En el caso de Cerredo, todos los actores de la administración aseguran que hicieron su trabajo. Vieron un árbol y obraron en consecuencia. Todos vieron su árbol. Nadie vio el bosque. Todos dicen que en su rebanada el agujero no parecía importante, pero lo cierto es que un empresario sin escrúpulos logró hacer un luctuoso y enorme orificio sin que nadie se percatase. ¿Solo? Otros ámbitos lo evaluarán.

Lo que debería obtenerse de la labor parlamentaría sería algún mecanismo para que la administración pueda detectar mejor los grandes agujeros. Que más allá de ver árboles, alguien vea el bosque. Los guardas rurales advirtieron, la relación de las empresas constaba en documentos... las piezas estaban ahí. Y que a la Administración no se la den con queso. El asunto no es broma cuando hay vidas de por medio.

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