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La creación de la macro-región atlántica

Una aproximación a un proyecto ilusionante que puede resultar un "gigante con los pies de barro"

La Unión Europea(U.E) define la Macro-Region como “Un área que comprende un número de regiones administrativas con cuestiones en común suficientes para justificar un planteamiento estratégico compartido”.

Se trata de áreas que incluyen territorios de un número de paises diferentes o regiones asociadas con una o varias carácterísticas comunes o desafíos estratégicos similares.

De hecho, la presencia de obstáculos geográficos compartidos, tales como una cuenca marina, un río o un área de montaña, incitaron el debate inicial para crear las macro-regiones.

Si, además, los elementos fisiográficos, se ven acompañados por la presencia de un legado histórico-cultural y por la existencia de fuerzas políticas locales y regionales activas y preparadas, no resulta difícil que se generen procesos sociales articulados de abajo a arriba (bottom-up) que más tarde son apoyados por los Gobiernos Centrales.

Así que, los elementos fisiográficos (la existencia de un ecosistema compartido), la permanencia de ciertas identidades historico-culturales y la presencia de colectivos de interéses (stake-holders), tanto particulares como institucionales, constituyen y definen los elementos determinantes para la constitución de una Macro-Region.

Las 4 macro-regiones existentes actualmente en la U.E representan, como veremos más adelante, un ejemplo incontestable de las premisas anteriores:

- La Macro-Region del BÁLTICO (2009)

- La Macro-Region del DANUBIO(2011)

- La Macro-Region del JÓNICO Y ADRIATICO(2014)

- La Macro-Region ALPINA (2015).

Aunque se imploran multitud de razones para su creación, el común denominador de las acciones prioritarias puestas en marcha desde su creación, analizado a través de los programas realizados y actualmente en proyecto, tiene que ver casi exclusivamente con dos áreas temáticas : la protección medio ambiental y la conectividad de los territorios.

No es de extrañar, que el “slogan” utilizado en La Macro-Region Báltica sea “Save the sea”(salva el mar); a su vez en La Macro-Region del Danubio el “slogan” se transforma en “defender el Danubio”, y que en las dos ultimas macro-regiones creadas, tanto las cuestiones medioambientales como la conectividad del territorio, sean absolutamente prioritarias y las que acaparan la mayoría de las inversiones.

Además, hay que añadir, que la implantación de las estrategias macro-regionales en la U.E, en 2009, se basa en el concepto de “common challenges”(retos compartidos), en territorios específicos, pero que a diferencia de otras formas institucionalizadas de cooperación (p.e, INTERREG) la cooperación macro-regional se basa en una estrategia política en vez de una estrategia financiera.

De ahí, que la U.E haya establecido la doctrina de los “tres noes”, que limitan la acción de las macro-regiones e impiden que puedan crear nuevas formas jurídicas que regulen sus actividades, acudir a recursos financieros adicionales de la U.E o crear instituciones adicionales a las preexistentes.

Las razones expuestas hasta aquí explican que la declaración de la Red Transnacional Atlántica (RTA), a través de su “ Grupo de Trabajo sobre la creación de una Macro-Región Atlántica , en Rennes (11.febrero.2025),no me produce rechazo, pero si un sentimiento cercano a la melancolía, en la medida en la que no encuentro argumentos sólidos que me convenzan de que esta nueva institución puede ser un instrumento eficaz para implementar una estrategia vigorosa y adecuada para el litoral del Arco Atlántico.

Dudas, que se amparan en las reflexiones siguientes:

1.- El Arco Atlántico es una orla litoral que abarca desde Gales hasta Canarias, con cuatro Estados, miles de km, y en la que no acabo de imaginarme, salvo que practiquemos innumerables cortes y como resultado una fragmentación del territorio, una densidad de elementos geográficos comunes, ni identidades culturales e históricas compartidas, salvo en agregados espaciales de carácter regional.

Es verdad que siempre se puede acudir a la historiografía y obtener por un proceso de conceptualización orígenes y mundos pasados relacionados pero no me parece que las potenciales connivencias y relaciones históricas reveladas nos puedan ser útiles como instrumento para la orientación de nuestras prioridades programáticas en una eventual macro-región. Y, difícilmente, puede favorecer el acuerdo sobre los proyectos emblemáticos que reclame la región.

2.- El análisis presupuestario del gasto programado en las 4 Macro-Regiones existentes ha sido el siguiente:

PROGRAMAS DE LAS MACRO-REGIONES U.E

(En millones de Euros)

2014-2020. 2021-2027

. MR. BÁLTICO 278. 259

. MR. DANUBIO. 231. 213,1

. MR.ADRIATICO-JÓNICO. 118. 136,7

. MR. ALPINA. 139. 107

Fuente: Informe de la Comisión al Parlamento Europeo (14.06.2023).

Las cantidades reseñadas para un periodo de 13 años, importantes por su cuantía, tienen una relevancia relativa y no solamente por la enorme extensión de los territorios a los que se destina sino por la asignación cuasi-exclusiva a las cuestiones medioambientales (y es razonable), dado que para este mismo fin necesita de importantes fondos adicionales.

Sin embargo, no se presta una atención similar a la conectividad en general, y se aprecia, sino ausencia, una falta de “flagships” (proyectos estrella o emblemáticos), como los que es seguro que tienen en mente los promotores de la Macro-Region Atlántica.

3.- La Macro-Region Atlántica: un gigante con los pies de barro?.

Con la restricción de los “tres noes, la complejidad inherente a la formulación de estrategias de acción, programación política, etc, en un contexto plural de actores es muy difícil. Exigiría formas flexibles de gobernanza que deberìan gozar de cierta autonomía y de la presencia de los “grupos de interés”para analizar y participar en la elección de las prioridades.

La definición de cuestiones comunes con otras macro-regiones: la protección del sistema marítimo, la reducción de las emisiones de carbono, y la explotación sostenible de los recursos de la plataforma marítima deben de estar presentes en la estrategia atlántica, en línea con lo que se realiza en otras macro-regiones. Sin embargo, no me cabe la menor duda de que además, el acento debe ponerse en la conectividad. La interoperatividad de las redes de transporte y la Inter modalidad entre el transporte marítimo, carretero, ferroviario y aéreo; el corredor ferroviario atlántico de mercancías en combinación con los puertos y las plataformas logísticas; el transporte marítimo de corta distancia; la cooperación entre puertos; la cooperación entre autoridades portuarias y las asociaciones empresariales ; y en el desarrollo de sistemas de manutención sostenible de las infraestructuras de transporte.

Esta enumeración exhaustiva solo trata de llamar la atención sobre los temas que, a mi juicio, deberían ser objeto de desmenuzamiento, análisis específico y evaluación a fin de guiar la elección de los programas posibles en un elenco de necesidades detectadas y acciones prioritarias.

No estoy señalando nada nuevo. La mayoría de estas cuestiones ya están presentes en diferentes Informes de la Comisión del Arco Atlántico y en sus reflexiones (más allá del imprescindible eje Norte-Sur que vertebra el Arco Atlántico), sobre la conexión a través de otros corredores con el centro de Europa.

Esta fiebre macro-regional ya ha quemado varias iniciativas : recordemos la macro-región RESOG (Galicia, Castilla y León, Norte de Portugal, Asturias, Centro de Portugal y Cantabria), en el memorándum suscrito en Valladolid (17.12.2010). Circulan también con frecuencia diversidad de acrónimos que no acaban de consolidarse como macro-regiones y euroregiones de heterogénea y cambiante composición.

Una realidad de la que, súbitamente, tenemos noticias de una reunión o un acta que da fé de su existencia.

Sorprende, sin embargo, la desidia de los poderes públicos para atender el estado de algunos territorios situados en el borde mismo de la Comunidad. Asturias tiene un extensa divisoria administrativa con Castilla y León y una relación histórica con León derivada de su carácter de paso hacia Castilla y Madrid, la complementariedad climática, la frecuencia de procesos migratorios en el mercado de trabajo y una relación amistosa y cordial, de acogida, entre sus habitantes.

El suroccidente asturiano es una muestra relevante de lo que digo. Dado que la vía La Espina-Ponferrada va para largo y la decadencia demográfica es imparable, no debe de parecer descabellado dedicar un fin de semana, después de descolgar el teléfono y concertar una visita conjunta de los Presidentes de ambas Comunidades, y tomar el pulso en directo, sobre el terreno del área asturleonésa (Cangas, Laciana, Area berciana. Observarán que la Comarca de Laciana y la parte conexa berciana presenta un estado lamentable, parecido a un paisaje lunar; que las comunicaciones de Ibias y Degaña deben mejorar su situación hacia Leon, favoreciendo simultáneamente el acceso de los municipios asturianos hacia Ponferrada y la entrada a Muniellos y a la Estacion de esquí de Leitariegos a los leoneses, gallegos e incluso portugueses. En definitiva que tenemos ante nuestros ojos la posibilidad de un Acuerdo interregional sobre un área que cumple con todos los requisitos geográficos, históricos y culturales para realizar una operación conjunta y benéfica para ambas Comunidades.

No tiene el relumbrón de una MACRO-REGION pero la presencia de ambos Presidentes recibiría las muestras de gratitud de muchos miles de maltratados ciudadanos.

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