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Opinión

Solo un apunte (y de mucho riesgo)

En todo gran movimiento de la historia importa mucho identificar el flujo principal, que tira de la corriente, marca su sentido y contiene la esencia motivacional. En la contrarrevolución en marcha el mundo de las redes –o sea, la tecnología que las posibilita, su lenguaje y la ideología asociada a este como la mano al guante– es factor decisivo, pero el nudo de las motivaciones de fondo, que aportan fuerza motriz al tsunami, será sobre todo una reacción frente al nuevo rol de la mujer y otros roles de género en el orden familiar, social e institucional, con la deconstrucción del que otorga al macho la cultura patriarcal, un proceso largamente gestado pero que toma velocidad de 60 años para acá. Los jóvenes varones se erigen en protagonistas generacionales de la reacción, secundados por no pocas jóvenes prendadas del papel histórico asignado a su género (el "bello sexo").

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