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América, ¿tipos al 1 por ciento?

Los últimos días sus pretensiones sobre Groenlandia y la situación de los inmigrantes en Minneapolis han centrado la atención mundial sobre Donald Trump. Pero él sabe que la economía es la clave y cree que el aumento de los aranceles del pasado abril -luego algo corregido-, más la bajada de los tipos de interés, harán que América se dispare y se le reconozca -vanidad le sobra- como el mejor presidente de la historia.

Y pese a los temores y la censura de los economistas más doctos, la economía americana aguanta. El crecimiento sigue fuerte -entre el 3% y el 4%- y la inflación no se ha desmadrado, pese a que el coste de la vida es uno de sus puntos flacos pues -contra lo que prometió- no ha caído respecto a la época Biden. Pero Trump confía en que la bajada de los tipos de interés al 1% (están en el 3,5%) hará que todo vaya sobre ruedas.

Pero está irritado. Pese a sus invectivas, el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, preocupado por la inflación, ha sido muy cauto en la bajada de tipos. Y Trump no solo le ha criticado y ridiculizado, sino que ha incitado una demanda criminal contra él. Pero Powell no ha cedido, ha dicho que la demanda es solo una venganza por su resistencia, y ha recibido el apoyo de los tres expresidentes vivos de la Reserva Federal.

En este contexto y tras la caída del dólar -algo más de un 10% en 2025- y el nerviosismo de los mercados que financian la deuda pública americana (125% del PIB), Trump no podía nombrar en la Fed, cuando Powell acabe su mandato en mayo, a alguien que pareciera un incondicional y aumentar así la desconfianza. Por eso, al final se ha inclinado por Kevin Warsh (55 años), un economista respetado que ya fue miembro del comité ejecutivo de la Fed –entonces, el más joven de la historia– de 2006 a 2011, y ligado por matrimonio a una acaudalada familia republicana y próxima a Trump.

Y los mercados han reaccionado bien. Lo peor –un fanático obediente– se ha evitado, el oro corrigió su carrera alcista por una menor inquietud, y Jamie Dimon, presidente de JPMorgan Chase y muy influyente en Wall Street, aplaudió. Pero bajar los tipos al 1% ni es fácil -el comité de la Fed es plural- ni es seguro que Warsh se vaya a precipitar. Cree que es posible –sin preocuparse por los salarios y la inflación– por el aumento de la productividad de la inteligencia artificial. Aunque sus críticas a la Fed –por la gran compra de bonos para combatir la crisis y la pandemia– le incitarían a reducir su cartera (0,9 billones de dólares al inicio de la crisis, 9,5 billones en su punto máximo y hoy 6,6 billones). Pero una contracción rápida de la cartera dañaría la economía.

¿Logrará Warsh compatibilizar su ortodoxia monetaria con las urgencias de Trump? Tendrá el apoyo de Scott Bessent, el secretario del Tesoro, pero Trump es Trump. La semana pasada dijo que no le importaba que el dólar cayera y Bessent salió a echarle un capote diciendo que América quería un dólar fuerte. ¿Dónde estamos? Seguimos en la niebla. n

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