Opinión
El cáncer laboral, una realidad invisible en España
El cáncer es uno de los principales problemas de salud a nivel mundial, pero una parte importante de esta realidad sigue oculta: el cáncer de origen laboral, un riesgo que en los centros de trabajo está más presente de lo que se reconoce. En España, el cáncer laboral continúa siendo prácticamente invisible, lo que supone una grave injusticia para miles de personas trabajadoras y sus familias.
Desde la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores de Asturias denunciamos la enorme diferencia entre los casos de cáncer diagnosticados y aquellos reconocidos como enfermedades profesionales. Esta situación no es casual, sino consecuencia de un sistema que falla, niega derechos y somete a las personas enfermas a procedimientos largos y complejos, dejándolas sin la protección y las prestaciones que les corresponden. Mientras tanto, los costes sanitarios recaen sobre el sistema público y las mutuas y empresas eluden su responsabilidad.
Las cifras son alarmantes. El cáncer es una de las principales causas de muerte en España y la primera causa de mortalidad laboral en la Unión Europea, donde representa el 53 % de las muertes relacionadas con el trabajo. A pesar de ello, España se sitúa a la cola de Europa en el reconocimiento del cáncer laboral: solo el 0,1 % de las enfermedades profesionales reconocidas son cánceres, frente a porcentajes muy superiores en otros países.
La infradeclaración es evidente. En 2024 apenas se reconocieron 104 enfermedades profesionales por agentes cancerígenos, la mayoría vinculadas al amianto, y con una clara falta de perspectiva de género. Muchas de estas enfermedades y muertes podrían evitarse con una prevención eficaz y con el estricto cumplimiento de la normativa en materia de riesgos laborales.
Aunque la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2023-2027 reconoce el problema y plantea medidas para reducir la exposición a agentes cancerígenos, como el amianto, el polvo de sílice cristalina, las emisiones de motores diésel o la turnicidad, estas aún no se traducen en un mayor reconocimiento ni en una protección real para las personas trabajadoras. La dificultad para demostrar el origen laboral del cáncer, la falta de formación y la ausencia de sensibilidad en el ámbito sanitario y empresarial siguen siendo los principales obstáculos.
Ante esta situación, la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores de Asturias exige un cambio profundo del sistema: la actualización del Listado de Enfermedades Profesionales, la mejora de los sistemas de notificación y registro, la incorporación de la perspectiva de género y dotar de más recursos a la Inspección de Trabajo que le permita ejercer de manera efectiva su labor de vigilancia y hacer cumplir la normativa en materia de prevención de riesgos laborales .
Reconocer el cáncer laboral no es solo una cuestión de salud, sino de justicia social, derechos y dignidad para quienes han enfermado o perdido la vida a causa de su trabajo.
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