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Opinión | En corto y por derecho

Elon Musk pone la X a la izquierda española

Elon Musk.

Elon Musk. / EPC

La red social X, antes conocida como Twitter, siempre ha sido terreno fértil para los intercambios verbales, desde la réplica ingeniosa hasta el grueso exabrupto. Por desgracia, abunda más este segundo género, muchas veces en usuarios que, por su proyección pública, deberían tener una conducta especialmente moderada.

Uno de ellos es el propio dueño de la plataforma, Elon Musk, que estos días ha centrado sus ataques en políticos españoles de izquierdas. La riña comenzó cuando el empresario se hizo eco de un tuit sobre la regularización masiva de inmigrantes anunciada por el Gobierno. A esa reacción ("wow", publicó Musk), Pedro Sánchez replicó afirmando que "Marte puede esperar, la Humanidad no", una pulla a los planes de conquista espacial del magnate sudafricano.

Días después, Musk arremetió contra la eurodiputada de Podemos Irene Montero, quien había defendido la citada medida migratoria ironizando con la "teoría del gran reemplazo", una idea extendida en ámbitos de extrema derecha que alerta de un presunto plan para sustituir la población cristiana europea por la musulmana. "Ojalá teoría del reemplazo, ojalá podamos barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante, con gente trabajadora", tuiteó Montero en un ejemplo paradigmático de demagogia, trazo grueso y provocación, tan habituales en X. Musk subió la apuesta, tildó el comentario de "absolutamente despreciable" y acusó a la dirigente de "abogar por el genocidio".

La tercera entrega de esta guerra tuitera tuvo lugar el pasado martes tras el anuncio de la prohibición de redes sociales a menores de 16 años. Esta vez, Musk definió al presidente español como "traidor a su pueblo" y "Dirty Sánchez", un apodo este último particularmente ácido, dado que en el mundo anglosajón también alude a una práctica sexual que este humilde plumilla no se atreve a describir.

Lejos queda aquel armonioso año de 2022 en el que, también en X, Sánchez animaba a Musk a invertir en placas solares en España. Ahora el clima entre ellos apunta a nubarrones y tormentas.

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