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Una oportunidad industrial irrenunciable para Asturias

Aquí no se dirime qué logotipo corona una nave o qué consejo de administración manda más, sino consolidar un polo de desarrollo en defensa de alto atractivo económico para la región

Un carro de combate procedente de la planta de Trubia.

Un carro de combate procedente de la planta de Trubia. / .

Por importancia estratégica, económica y política, cualquier decisión en defensa es delicada, genera intereses contrapuestos y provoca tensiones. En el renacimiento del sector que vive Asturias hay que interpretar todas esas fases como partes naturales del proceso. Sí hay algo claro: esta es para la región una oportunidad de reindustrialización a la que no puede renunciar.  

Lo enmarcó con claridad la ministra Margarita Robles al recoger la Medalla de Oro de la Cámara de Comercio de Oviedo. La industria de defensa ha venido para quedarse y convertirse en pilar de la economía regional. Por encima de diferencias de criterio hay que pensar en las personas. En garantizar la seguridad de los ciudadanos. En incrementar la capacidad tecnológica y operativa de los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas, encargados de hacerla posible. Y en velar por los puestos de trabajo cualificados de quienes les proporcionan los medios, los especialistas de unas fábricas avanzadas, a la vanguardia en innovación.

No es fácil conducirse en procesos tan delicados, que afectan a cuestiones geoestratégicas de orden mundial, a inversiones millonarias, a procedimientos técnicos complejos y a pasos de gran trasfondo político. Fortificarse ha dejado de estar en segundo plano para convertirse en prioridad europea porque a ello fuerzan las circunstancias. El mundo es más incierto, inestable y peligroso.

Europa busca garantizar su protección al margen de los Estados Unidos. España, desarrollar su propio y soberano conglomerado defensivo en torno a Indra. La elección colisiona con otros actores que pugnan en la carrera, como Santa Bárbara, compañía que pertenece a General Dynamics, un grupo precisamente estadounidense en la hora en que Trump deja huérfano al Viejo Continente, pero que tiene larga trayectoria en Asturias. Y del diseño de ese campeón nacional del sector dependerá que la llave para su control quede en manos de la SEPI –el Estado– o la iniciativa privada –con los Escribano a la cabeza–.

Condenados a generar división

En el camino para proyectos de esta envergadura siempre surgen presiones de toda índole. No solo están en juego jugosas inversiones, sino también valores fundamentales para la convivencia: la libertad, la democracia y el imperio de la ley en un horizonte donde nada de lo anterior que dábamos por cierto parece hoy sólido. No nos engañemos. Imposible e ingenuo protegerse solo con palabras y buenismo.

Más allá de una u otra empresa, de este o aquel emplazamiento, y por encima de cualquier estructura societaria, pocas oportunidades de reindustrialización como esta se le van a presentar a Asturias. Por primera vez en mucho tiempo, la región no queda situada en la periferia del mapa, sino en el centro. Las empresas han empezado a plasmar una fotografía potente: plantas nuevas, ampliaciones, centros de ingeniería, contratos a largo plazo, proveedores tecnológicos, operarios cualificados. Una renovación del tejido productivo con retorno, de las que arraigan.

Por una cosa o por otra, proyectos ilusionantes para el Principado siempre acaban enredándose, como si la comunidad estuviese condenada a generar división ya sea como protagonista activo o pasivo de los acontecimientos. Visto desde fuera, y en un campo tan amplio como el de la producción militar, donde hay mucha inversión en juego y urgencia por ganar capacidad de fabricación, sorprende que existan estrecheces de espacio que obliguen a empujar a rivales fuera de la vía o hagan imposible el entendimiento y la complementariedad, sin lógica de vencedores y vencidos.

Pero aquí no importa qué logotipo corona una nave o qué consejo de administración manda más. Se dirime si Asturias consolida un polo de desarrollo de alta utilidad económica o vuelve a ver evaporarse otra posibilidad de crecer y recuperar músculo. Los asturianos no pueden permitirse que todo se vaya al traste. No habrá excusas convincentes en el fracaso ni perdón para los culpables.

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