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Opinión | Caloninos en la Cantábrica

La unidad del oeste

Un ejemplo de constancia en cada entidad

Si algo tienen en común todos los colectivos sociales y deportivos de la zona oeste, más allá de tirar de socarronería para decir que "bajamos a Gijón", es la constancia en todo lo que hacen. Nunca se dan por vencidos, ya sea colgando telas naranjas en cada esquina de La Calzada para exigir unos accesos nuevos a El Musel o peleando para lograr ayudas para competir a nivel internacional y mejores instalaciones para poder entrenar con dignidad. Ese ímpetu, no siempre lo bastante reconocido, es la seña de identidad de unas entidades que, además, hacen barrio y comunidad al tenderse la mano. Son un ejemplo de unidad y trabajo en red que les ha permitido subsistir con mucho trabajo, dedicación y esfuerzo.

El claro ejemplo de ese tesón es el Telecable Gijón de Hockey, que lleva 31 años dando alegrías a los ciudadanos con su equipo femenino –el más laureado de toda Asturias– y oportunidades a muchos jóvenes gracias a una cantera de lujo que cuidan primorosamente. Hace unos días, José Luis Souto, "Puskas", anunciaba su marcha como presidente del club (toda la suerte del mundo y muchos aciertos a su sucesora, Eva Friera) tras una etapa de ocho años en la que destaca la inmaculada temporada 2022-23, la de los cinco títulos. Más allá de aumentar el número copas en las colmadas vitrinas del Solimar, siguiendo la estela de Juan Ramón Naves, es para estar orgullosos el haber logrado garantizar año a año el futuro del club y de sus jugadores.

Cuesta creer, con ese ejemplo de gestión, de solidez deportiva y de masa social, que al principio costase convencer al Ayuntamiento de que la celebración de la Copa de la Reina en Gijón debía ser una realidad este año. Como ya pidió el propio "Puskas" durante el acto de esta semana en el Bioparc Acuario con los patrocinadores, hay que llenar el Palacio de los Deportes de La Guía. Gijón debe responder igual que las jugadoras del Telecable lo hacen en cada partido que disputan más allá del Principado llevando el nombre de la ciudad por todo el mundo.

Qué decir del Club Natación Santa Olaya, no solo en lo deportivo sino en lo social. Más allá del cuidado a sus jóvenes deportistas, es desde hace años un referente de la natación internacional que siempre ha tenido una mirada puesta en El Natahoyo. Su forma de entender el deporte y sus puertas siempre abiertas le han convertido en una suerte de guía para su barrio. Ahí está también la labor del Calzada Rugby Club, Club Baloncesto L’Arbeyal, Club Balonmano La Calzada, Club Deportivo Judo La Calzada, Club Rítmica Galaica o el Club Voleibol La Calzada que han terminado por crear una fundación para darse apoyo mutuo y emprender acciones conjuntas tras años reclamando espacios para poder atender la demanda de tantos jóvenes que ayudan.

Ese espíritu se palpa no solo en lo deportivo. Son muchos años de Mar de Niebla dando oportunidades, comprometidos en el día a día de jóvenes y mayores. Igual que las asociaciones vecinales. Las telas naranjas en cada esquina de La Calzada dejan claro que son un barrio activo y reivindicativo que llevará su lucha hasta donde haga falta. Y lo que piden son solo mejoras para la salud de sus vecinos, acosados por los problemas de contaminación y el tráfico de camiones mientras ven cómo las administraciones públicas han reavivado en los últimos días su batalla de reproches porque ambos saben que la solución está igual de lejos que hace treinta años. Ver al Principado exigiendo al Ayuntamiento tomar más medidas al respecto parecía la letra de un tema de las charangas del inminente Antroxu. Los vecinos del oeste merecen algo más que recibir políticos para hacerse la foto a las puertas de una campaña electoral. Aunque sea con las mismas promesas de los últimos años.

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