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Bienaventurado don Jesús

En defensa del arzobispo de Oviedo

José Pedro Sancho Martínez es doctor ingeniero de Minas

"Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y os calumnien por mi causa, (dice Jesús)... Vuestra recompensa será grande en los Cielos" (Mateo 5, 3-12).

No puede creerse lo que diversas personas, que se dicen católicos, han manifestado públicamente, atacando a nuestro Arzobispo, don Jesús, por la expresión pública de su pensamiento con respecto a la última medida socialista/comunista, respecto a la inmigración actual, para tapar la numerosa nube de escándalos que se proyectan sobre el Gobierno.

En ningún momento, en su escrito publicado, está nuestro Arzobispo en contra de acoger en nuestra patria a un buen número de emigrantes, al igual que nosotros emigramos en otros tiempos, por necesidad de alcanzar un medio de vida con condiciones económicas y sociales que no se tenían en España (de los que una gran mayoría volvieron, una vez recuperados). Piensa don Jesús que se deben acoger a los que, de forma digna y atendiendo a nuestras posibilidades y necesidades, puedan ser incorporados como ciudadanos españoles.

Por supuesto que no podemos abrir la puerta a todos los que los políticos social/comunistas pretenden admitir y fijar en España (llegados en patera o utilizando visados turísticos), siguiendo otras razones bien diferentes de acoger con caridad a emigrantes necesitados, como es incrementar los censos de votantes, que se pretenden captar, dejando a los admitidos en una posición muy degradada y cogiendo compromisos vitales que no pueden ser soportados por las condiciones económicas actuales de España.

Admitir a los emigrantes, otorgándoles no un puesto de trabajo sino una subvención económica inapropiada y dejándoles en una situación inhumana, otorgándoles unos servicios que necesitan, pero que el herario español es incapaz de asumir de forma universal, es algo injusto para los implicados y para el pueblo español.

Por ello el estar con la inmigración en España, de forma justa y bien planificada, de acuerdo con necesidades y posibilidades, nada tiene que ver con lo pretendido por los políticos mencionados, a los que solo les gusta manejar la necesidad humana para sus proyectos, nada recomendables, con consecuencias graves constatadas en muchos países de nuestra Europa.

Está clara la aberración al oír ayer a la comunista Irene Montero, que proponía barrer de España a los de derechas y proceder con ellos a una política de sustitución: cambiando españoles de siempre por gentes de cualquier origen, migrando de forma no legal. ¿Cómo pretende esa política mencionada, ignorante y odiadora, hacer desaparecer a la derecha española? Cabe lo peor. Difícilmente podrán conseguirlo. Ya fracasaron.

Y esto, en buena parte, es lo que plantea en su comunicación el buen Arzobispo al que muchos discrepantes del pasado, atacan ahora sin base justificada en sus declaraciones, más que generar la deshonra de un buen prelado que ama con grandeza a Asturias y a España y a las que sirve desde su nombramiento. El gran favor de tenerlo es suyo y no lo que pretenden algunos, llamándole desagradecido: "así agradece nuestra acogida", por hablar siempre en verdad.

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