Opinión
Repliegue defensivo, ofensiva por acreditar
La inquietud electoral nacional fuerza a la FSA a blindarse n El PP confía en el viento a favor, pero no basta
Uno, dos… los socialistas cuentan las sacudidas (como embestidas del oleaje) en las urnas de Extremadura y Aragón, y aún señalan con los dedos de la mano: tres, cuatro… con la mirada puesta en las citas de Castilla y León y Andalucía.
Las cuatro elecciones autonómicas suponen una dura prueba interna para el partido. Los dirigentes territoriales constatan que el desgaste del Gobierno central no es solo un ruido de fondo, sino una corriente que arrastra en las autonómicas, y quizás llegue también a las municipales. De ahí que la estrategia previsible sea la del repliegue, fortificar las líneas defensivas, resistir, construir diques de contención.
En Asturias lo ha dejado claro el presidente Adrián Barbón. Antes de las elecciones de 2023, cuando ya encuestas y analistas preveían una bajada de votos para los socialistas, Barbón asentó y certificó la "asturianización" de la FSA, que hasta entonces era un espíritu débil pero presente. Ahora, la estrategia será una Federación Socialista más Asturiana si cabe y centrar en él mismo la imagen, consciente de que cuenta con el aval de conocimiento y simpatía en las encuestas. Reforzar el perfil asturianista, personalizar el liderazgo, convertir la elección en una pregunta directa –¿quién quiere que sea presidente?– es una estrategia de blindaje. Barbón es consciente de que su principal activo no es la sigla nacional; él mismo es su mejor marca.
Ese repliegue no es solo autonómico. Se percibe también en los municipios. Cada alcalde protege su perímetro. Hace días Óscar Pérez, alcalde de Valdés, anunciaba que volvería a presentarse a las elecciones locales. Hubo quien hace tiempo le veía buscando acomodo autonómico. El enredo mayúsculo ocasionado por las declaraciones del alcalde de Siero, Ángel García "Cepi", obedecen mal que bien a esa urgencia por blindar la gestión propia. Cuando el río amenaza desbordarse, nadie abandona su puente.
Si se teme a la avenida, cualquier indicio preocupa. La propuesta de Izquierda Unida de explorar una candidatura conjunta de la izquierda en las circunscripciones de Oriente y Occidente se recibe con incomodidad por los socialistas de los territorios afectados. ¿Ceder además puestos en la lista al socio que es fuente de discrepancias y que incluso batalla fuera del Ejecutivo? ¿Están locos?
El PSOE asturiano deberá tener firmes sus huestes y las discrepancias territoriales suponen un coste que Barbón no parece dispuesto a admitir. Pacificar allí donde hay diferencias supondrá ceder: en Gijón habrá que elegir candidatura local; en Avilés se asumen las demandas locales sobre ciertos planes y proyectos; en San Martín del Rey Aurelio se templan gaitas pese a que debería haber chispas.
La otra cara de este escenario está en los populares. El PP asturiano interpreta que el viento sopla a su favor: basta humedecer el dedo y alzarlo a la brisa. El ciclo nacional viene acompañando desde hace tiempo, pero las últimas elecciones autonómicas también han señalado un riesgo cierto, porque la derecha aumenta, pero el PP no despega como desearía. Vox incrementa la intensidad del abrazo del oso.
A veces la corriente a favor no basta. Álvaro Queipo, presidente del PP asturiano, tiene experiencia como deportista en remo olímpico. Si no hay fuerza para impulsarse el viento es insuficiente. El ataque es clave, pero también la pasada, la capacidad para desplazar el remo hacia atrás y transmitir movimiento a la embarcación.
El PP necesita algo más que convertir 2027 en un plebiscito contra el sanchismo. Asturias fue uno de los pocos territorios socialistas que resistió en 2023. Y tampoco aquí el PP compite en solitario. Los populares tienen un año para confrontar modelos más allá de lanzar reproches y señalar desajustes.
Barbón conoce que si coloca el foco en discutir liderazgos parte con ventaja: básicamente porque quien gobierna consigue acallar mejor el ruido interno –aunque haya dentro quien le cuestione–, que quien aspira a hacerlo. En el PP asturiano (y sus aledaños) siempre brota el miedo escénico preelectoral.
Esta es la motivación que explica lo que ha sucedido esta última semana, y lo que sucederá. Están las aguas revueltas, aunque se aplacarán en Siero. Y con ello hasta la excusa dramática del supuesto "partido de empresarios", esa arma arrojadiza entre PSOE y PP, acabará bajo las aguas. Y mientras unos harán castillos (a riesgo de encastillarse); otros tratarán de derribarlos y deberán comprobar si todas sus tropas están listas.
Suscríbete para seguir leyendo
- Fallece en el hospital el hombre que cayó en la Cuesta del Cholo en Gijón
- Hablan los allegados de José Niño, el conocido hostelero de Gijón que falleció tras caer de la cuesta del Cholo: 'Ha tenido mala suerte
- La mujer que cayó al río en San Martín cogió un cubo de agua junto a su casa y la fuerza del agua la arrastró: la búsqueda se amplía hasta la presa de Soto de Ribera
- La suerte sonríe a Oviedo: una administración de la ciudad reparte 600.000 euros de la Lotería Nacional
- Más dimisiones en el HUCA complican la configuración de equipos directivos para lanzar el nuevo mapa sanitario
- Habla el dueño de la escuela de surf de Salinas arrasada por las llamas: 'Quizás haya sido provocado
- Condenado un auxiliar de enfermería gijonés del HUCA por violar a una paciente de salud mental en el hospital
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir el juego de cojines de sofá más barato del mercado: disponible en dos piezas, que incluyen un cojín de asiento y uno lumbar
