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Lo que De Silva ha fundido que no lo rompa la Junta

De Silva saluda a Queipo ante una sonriente Gimena Llamedo.

De Silva saluda a Queipo ante una sonriente Gimena Llamedo. / LNE

La tierra del negro carbón fue este viernes blanca esperanza, donde se volvieron a respirar aquellos tiempos en los que se fraguaron la concordia y el arte del acuerdo, las buenas formas y la sana discrepancia. Las memorias de Pedro de Silva, expresidente del Principado de Asturias, sirvieron de tregua en Ciaño (Langreo) en tiempos de polarización y crispación política.

La cuenca minera, con toda su fama de dinamitera, fue sin embargo escenario de paz para inmortalizar en una foto, como ocurría en la política de hace unas pocas décadas –aunque ahora nos parezcan siglos–, la convivencia y, por qué no, comunión puntual entre rivales políticos. Vale más una imagen que mil palabras: un sincero estrechamiento de manos entre Pedro de Silva, ilustre socialista, y Álvaro Queipo, líder actual del PP asturiano, ante la mirada cómplice y sonriente de Gimena Llamedo, vicepresidenta socialista del Principado. La presentación de las memorias del expresidente –tituladas "Lo que queda a la espalda"– provocaron una foto que parecería imposible ante el nivel de tenso desacuerdo entre los dos principales partidos de la región; y entre la izquierda y la derecha en general. Bien deberían poner esta fotografía en los despachos de todos los líderes políticos de la Junta del Principado. Y bien debería servir de faro el espíritu proyectado por De Silva, al que, por cierto, Adrián Barbón ha situado en no pocos discursos como gran referente para su política. Aplíquense pues todos el discurso, y lo que De Silva ha fundido en un saludo que no lo rompa la Junta.

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