Opinión
¿Qué está pasando en Indra?
Los actores tradicionales de la industria de defensa eran crípticos. Sabían que el suyo era un sector en el que la discreción era básica, tanto por la necesidad de no desvelar secretos militares como por la incomodidad que genera este tema en una parte de la opinión pública, especialmente en España. Desde hace un par de años, y especialmente desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, la defensa es uno de los ejes vertebrales de la política europea. La UE ha comprometido movilizar hasta 800.000 millones de euros en gastos de defensa. La amenaza rusa, que en el Este del continente se vive como real e inmediata, se suma a la necesidad de avanzar en la autonomía estratégica europea, especialmente en las tecnologías de doble uso. Desde el primer momento, el Gobierno de Sánchez ha dejado claro que cumplirá los compromisos de gasto, aunque lo tenga que hacer de manera heterodoxa por la falta de Presupuestos y la incomodidad de Sumar, y que su opción estratégica en este sector es Indra, de la que el Estado posee el 26% a través de la Sepi. Esta apuesta, de la que algunos privilegiados tuvieron conocimiento antes de hacerse pública, ha despertado el interés por Indra no solo de algunas empresas del sector como EM&M (de los hermanos Escribano) y la vasca Sapa sino también de fondos como Amber, accionista de referencia de Prisa. En la última semana diversos fondos, algunos especulativos, han tomado posiciones en Indra por valor de 1.025 millones mientras que Amber ha hecho caja por valor de 175 millones en plusvalías. Estos movimientos coinciden con la oposición de la Sepi a la fusión de Indra con la empresa de los Escribano.
En paralelo, el player tradicional de la industria de defensa en España, Santa Bárbara (controlada por la estadounidense General Dynamics), ha presentado un recurso que podría paralizar los encargos de Defensa a Indra por valor de 10.000 millones de euros. Santa Bárbara solo pretende con este movimiento que no la discriminen puesto que dispone de mucha de la tecnología que se necesita en Europa en este momento. Así las cosas, en los próximos días pueden pasar tres cosas: que Escribano y Amber aceleren la fusión de Indra con EM&M gracias al apoyo de los fondos que también quieren sacar tajada; que se aborte la alianza de Indra con EM&M y el Estado se apoye en otro socio industrial (Iván Redondo asesora a Santa Bárbara); o que se trabaje en la opción de unirlos a todos para hacer un campeón europeo. El nuevo embajador de Estados Unidos llega a Madrid esta semana con el encargo de mediar entre Indra y Santa Bárbara y Sapa es accionista de la primera y socio industrial de la segunda en Estados Unidos. Apasionante. n
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