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El perreo de Xabel

La peregrina propuesta de hacer hijo adoptivo de Asturias a Bad Bunny

La siempre sobria Asturias ha decidido someterse a un barniz de colágeno ideológico: Xabel Vegas, portavoz de Sumar, propone investir hijo adoptivo del Principado a Bad Bunny, tras su gesta histórica en la Super Bowl (“Supertazón”, como dicen los cursis de la traducción literal). O sea, que perrear con conciencia social y haberle levantado la ceja a Donald Trump entre anuncio y anuncio de cerveza americana es un acto heroico, a la altura de cruzar el Atlántico en carabela.

Asturias tiene una deuda con América Latina, y no hay mejor manera de saldarla que premiando a un reguetonero multimillonario de letras quirúrgicamente feministas que harían sonrojar al ala más violeta del partido de Yolanda Díaz. Si ese es el baremo, convendría abrir un proceso masivo de adopciones honoríficas latinas. Shakira debería ser nombrada predilecta por su contribución pionera a la ingeniería fiscal emocional: nadie enseñó mejor que ella cómo facturar el desamor. Daddy Yankee merece la medalla al mérito industrial por demostrar que la “gasolina” aún mueve economías al margen del Ministerio de Transición Ecológica. J Balvin podría asesorar a los médicos del HUCA en la aplicación de la cromoterapia. Y Maluma estaría llamado a liderar la fabricación de camisetas de hombreras al carbón en el pozo Santa Bárbara.

Puede que Xabel Vegas llegara tarde a la reunión presupuestaria de la Comisión de Hacienda por culpa de las letras de Enrique Iglesias: porque elevar a Bad Bunny al panteón del santoral civil asturiano sí que es una experiencia religiosa.

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