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"Castilla y León y la lectura definitiva": el análisis político de Vicente Montes sobre las próximas elecciones en la comunidad vecina

Los resultados del 15 de marzo, determinantes para la estrategia del PSOE

El candidato del PSOE a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Carlos Martínez, en Ávila, donde ha concluido el primer día de campaña con un acto.

El candidato del PSOE a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Carlos Martínez, en Ávila, donde ha concluido el primer día de campaña con un acto. / PSOE CYL

Superados ya los dos primeros termómetros electorales del año 2026 (Extremadura y Aragón), los partidos se dirigen hacia la tercera prueba clínica para conocer el estado político del país antes de los grandes exámenes de 2027.

Las elecciones de Castilla y León pueden suponer un punto de no retorno en el análisis, por dos razones: la primera, porque tres comprobaciones de la misma hipótesis no harían otra cosa que certificarla; la segunda, porque el último examen, el de Andalucía reforzará aún más la lectura nacional y a él conviene llegar con las cosas claras.

Las encuestas que hasta ahora se han publicado sobre el escenario político de Castilla y León resultan interesantes. Más allá del "casi empate" que concede el CIS (con una amplísima horquilla que enmascara tendencias), otros sondeos ofrecen una imagen en la que el PP consigue un ligero ascenso, el PSOE se mantiene y Vox se mueve entre la mejora y el estancamiento. En todo caso, todo apunta a que el PP tendrá que entenderse con un Vox crecido.

Esos resultados del próximo 15 de marzo se leerán con máxima atención en las direcciones de los partidos, cotejados con los datos de Extremadura y Aragón. Los populares podrán ya tener claro a qué escenario de pactos (y en qué proporción) tendrán que acostumbrarse. Los socialistas evaluarán si prosigue la lectura de desgaste o, por el contrario, hay síntomas de que lo peor ha pasado. Vox medirá si su ola de crecimiento ha venido para quedarse o es fruto de una coyuntura.

Después quedará en el horizonte Andalucía, donde Pedro Sánchez se juega casi un "todo o nada". La hasta ahora vicepresidenta María Jesús Montero ha tratado de poner bastantes huevos en su cesta: por ejemplo con la quita de deuda o su modelo de financiación, decisiones claramente ventajosas para Andalucía.

Ante esa cita los socialistas comprenderán que se cruza un punto de no retorno. Si el resultado para la ministra es catastrófico, la lectura será nacional y el gobierno de Sánchez quedará tocado; si Montero remonta las encuestas y salva mal que bien los muebles, Sánchez solo podrá prolongar lo inevitable tanto como pueda. ¿Y convocar elecciones generales al tiempo que las andaluzas para echar los restos? Dependería del resultado en Castilla y León. Plazo para hacerlo habría, dado que la ley establece un margen de 54 días desde que se convocan comicios hasta que se celebren. Después del 15 de marzo se echarán cuentas.

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