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Opinión | En corto y por derecho

El "chato" de Pumarín

El diputado regional del PP Luis Venta arremetió ayer contra el consejero de Hacienda del Principado, Guillermo Peláez, a cuenta de los últimos datos de ejecución presupuestaria del Gobierno asturiano. Venta afirmó que Peláez "pasará a la historia por sus simplezas y sus meteduras de pata; es como ‘la chata de Pumarín’, indicativo de incongruencia, de tontería y de simpleza".

Sin duda, Venta se quedó a gusto. Y decoró sus críticas recurriendo a un misterioso personaje del imaginario asturiano. Personaje que inspiró una expresión muy típica de muchos lugares de Asturias: "Quedé peor (o quedaste peor) que la chata de Pumarín". Pero, ¿quién era la chata de Pumarín (Chata Pumarín, en versión corta) a la que aludió el diputado popular? La historia de Oviedo cuenta que Teresa Ciñera era una mujer humilde que vivía en una buhardilla del barrio de Pumarín en los años 50 del siglo XX. "Era estrafalaria para la época, vestía con muchos colores y pendientes y collares muy grandes, y era muy...fea, era chata". Así la describía uno de sus antiguos vecinos en LA NUEVA ESPAÑA. Otras crónicas ovetenses sostienen que la buena señora metía la pata en público con mucha frecuencia, lo que habría originado la coletilla.

Aunque nacido en Oviedo, Peláez fue concebido en Caracas, tiene orígenes familiares en Aller y Somiedo, se crió en Lugo y trabajó en Manchester. No destaca por una vestimenta extravagante ni por llevar collares ni pendientes. Este humilde plumilla ignora si el Consejero vive en una buhardilla de Pumarín, como aquella singular mujer con la que ayer le comparó la oposición.

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