Opinión | En corto y por derecho
Milei de motosierra, Milei de "hachu"
Como en una especie de trance ultrasónico irrumpió Javier Milei en el Madrid Economic Forum. Eufórico ante una masa enfervorizada al más puro estilo hooligan, citada en un evento organizado por un ultraliberal de las redes sociales. "¡Viva la libertad, carajo!", gritó repetidamente para recibir respuestas con su mismo lema... e insultos a Pedro Sánchez. Y empezó su retahíla: que si "zurdos roñosos" que si "la basura inmunda del socialismo". Aplicó su ya famosa motosierra a la izquierda española con un discurso gore salpicado de consignas y muy pocas propuestas. Apeló a los "valores judeo-cristianos" de Europa, pero su tono fue mucho más "judeo" que "cristiano", mucho más del Antiguo que del Nuevo Testamento, mucho más del Talión que del amar a los enemigos (o, al menos, tolerar a los adversarios).
Puso gasolina a un coliseo hecho a su medida después de verse –precisamente vestido con un mono de la petrolera YPF– con Santiago Abascal. "Siempre es un placer reunirme con mi buen amigo y aliado Milei, referente internacional de la libertad ", señaló el líder de Vox.
Curiosamente, en otro vídeo de estos últimos días se aprecia cómo Milei es, cada vez más, un referente para su partido. Corrió como la pólvora un mitin protagonizado por José María Figaredo, diputado asturiano de Vox, en Aguilar de Campoo. Si Milei se enfundó en el mono de YPF, el gijonés debió de hacerlo en el de la fábrica de Gullón del municipio palentino, pues se puso a repartir galletas. Que si "los socialistas rojos" (por el PSOE) , que si "los socialistas azules" (por el PP). Elevó su tono, aceleró su gesticulación, hasta tal punto que, todo ello combinado con sus patillas, ha hecho que le bauticen en las redes algunos seguidores como "el Milei español"... o asturiano. Un "Milei de hachu", diría este plumilla, que aún no ha llegado al gore de la motosierra argentina. Claro que también hay gente que no le quiere tanto y le llama "Milei de Temu", pero seguramente sean "zurdos". O no, que últimamente en Vox también hay fuego amigo. Pero el caso es que eso de repartir galletas algo le funcionó, a tenor de que su partido no sacó mal resultado en nuestra querida región vecina.
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