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Opinión | En corto y por derecho

La pomarada de Barbón

Asturias, tierra sidrera por antonomasia, tiene cada vez menos pomaradas. No obstante, el propio presidente, Adrián Barbón, se encargó ayer de suministrar un buen cargamento de manzanas con el que podrían llenarse llagares y llagares.

Esto viene a cuento de la famosa expresión "-¿Adónde vas? -Manzanas traigo", que ilustra el comportamiento de alguien que no responde en absoluto a lo que se le pregunta. Este humilde (pero veterano) plumilla ya sabe que esa es una especialidad de los políticos de todo signo, pero ayer Barbón la llevó su máximo grado de pureza cuando, en el Pleno de la Junta, el líder del PP, Álvaro Queipo, le interrogó por tres asuntos de rabiosa actualidad: la ejecución presupuestaria, la exclusiva de LA NUEVA ESPAÑA sobre la mina de Cerredo y el préstamo público de 6 millones de euros a Duro Felguera que el Principado dice ahora que no va a reclamar.

Barbón aprovechó una alusión de Queipo a las elecciones de Castilla y León para enredarse en una argumentación sobre los resultados en la comunidad vecina y para acusar al dirigente popular de "soberbia" y de "sobreactuación". También, para cargar contra la "falta de experiencia" del castropolense, el Presidente citó el caso de un sacerdote de Laviana: "Él siempre hacía recomendaciones a los matrimonios que casaba, pero al final admitía que de la vida en pareja no podía dar muchos consejos".

La gran evasión verbal de Barbón fue tal que no pasó inadvertida ni siquiera a Covadonga Tomé, situada en las antípodas ideológicas del líder popular. "No respondió al señor Queipo, espero que a mí sí", espetó la diputada, rezando para no recibir ella también toneladas de manzanas.

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