Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

El machismo no se cancela

Rosalía estrena gira pero, días antes, se disculpó por lo que opinó en una entrevista. En ella no reconocía los casos de malos tratos relatados por las exparejas de Picasso. Cansa y aparco este debate de si cancelar artistas o no. Ya sabemos el dilema y es dar vueltas sobre lo mismo. Pero cansa más ver cómo estos casos se instrumentalizan. Normalicemos que se puede dar una opinión. Y, a su vez, opinar sobre esa opinión. Normalicemos que las personas son respetables, pero no siempre las ideas. Que, si la opinión es un insulto o desinformación, se puede señalar. Y que, si opinamos sin saber, se agradece, como hace Rosalía, reconocerlo con honestidad, asumir el error y avanzar con el ánimo de aprender. Quien quiera seguir en el error, el problema ya es tuyo. Dicho esto, ahora, unas reflexiones.

Primero, algunas cuestiones. No seamos hipócritas. ¿Cómo se va a tomar conciencia de este asunto cuando toda la estructura cultural, museística y mediática está protagonizada por ellos? ¿Dónde están los libros sobre estos hechos de venta en los museos? ¿Cuántos ensayos feministas compráis cada año? ¿Cuántos vídeos de historiadoras se hacen virales cuando narran lo que hay detrás de muchas obras de arte? Dependemos de que una influencer con medio millón de seguidores decida tratarlo para que se escuche. Segundo, algunas verdades incómodas. Podemos abrir un melón delicado. Sorprende ver a algunas feministas corregir a Rosalía que se han puesto de perfil cuando hombres de su entorno han sido señalados. Feministas afines a partidos, por ejemplo. Feministas en pódcasts o programas con machistas, a cambio de un minuto de gloria. O anónimas que me advierten de ser feministas, pero que no informe de X caso porque el señalado es su amigo o familiar. Incluso víctimas que niegan a otras víctimas.

Tercero, unos detalles históricos. Vivimos en un patriarcado del que no podemos escapar. Feministas en relaciones muy feas, a pesar de saber la teoría. Feministas que en la historia discrepaban con otras, a veces con puñaladas traperas, como en cualquier otro movimiento. Feministas que adoramos, pero que a veces nos sorprenden con declaraciones a favor de otras formas de opresión a las mujeres, convencidas de mitos como el de la libre elección o lo cultural. Yo estuve tiempo ahí y todo es aprendizaje. Ser feminista y abrir los ojos nos lleva a veces media vida.

Nuestra historia está tan llena de contradicciones. Ni santificar ni cancelar: opinar, entender, cuestionar y avanzar con honestidad.   n

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents