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Te echaremos de menos, mi Coronel

En memoria de Baldomero Argüelles, exdelegado de Defensa en Asturias

Algunas personas pasan por la vida, otras como el coronel Argüelles, se quedan para siempre en la memoria.

Te echaremos de menos, mi Coronel

Te echaremos de menos, mi Coronel

El reciente fallecimiento del coronel Baldomero Argüelles deja un profundo vacío en quienes tuvimos el honor de conocerle y trabajar a su lado. Su figura, ya destacada por muchos por su sensatez, prudencia, respeto y humildad y amor a su familia, merece ser recordada también desde la cercanía personal y profesional.

Recuerdo especialmente mi llegada a la Delegación de Defensa tras una etapa complicada. Desde el primer momento, el coronel me recibió con los brazos abiertos. Nuestra relación venía de atrás, pues existía un vínculo familiar cercano: mis padres y sus suegros eran vecinos, y tanto él como su esposa, Margarita, frecuentaban su casa. Aquella acogida se materializó en un abrazo sincero y en unas palabras que nunca olvidaré: "Tienes que ser feliz". Una frase sencilla, pero profundamente humana, que reflejaba su manera de entender la vida y el mando.

Más allá de sus cualidades personales, quisiera destacar su amor por su tierra. Era un apasionado de Salas, su pueblo, al que siempre intentaba llevar iniciativas vinculadas a la cultura de la defensa. Gracias a su impulso, y en colaboración con el ayuntamiento, ya una vez retirado, se organizaron diversas exposiciones, a cuyas inauguraciones acudía siempre, acompañado de su inseparable primo Herminio. Su compromiso con su tierra le llevó también plantear la celebración de una jura de bandera para personal civil en Salas, una iniciativa para la que estaba luchando con especial ilusión, que no pudo ver realizada, pero que ojalá pueda organizarse en un futuro no muy lejano.

Su entrega con Asturias fue igualmente notable. Cuando en 2012 la Fábrica de Armas de Oviedo cerró sus puertas, no dudó en preservar su patrimonio histórico, dejándolo en Asturias y trasladándolo a la Delegación de Defensa, donde hoy puede seguir siendo disfrutado en sus salas museo.

Y, por supuesto, amaba España. Como buen militar, entendía la vocación de servicio no como una obligación, sino como un honor. Su presencia constante en actos institucionales no era una cuestión de deber, sino de entrega y un ejemplo del espíritu de servicio que define a nuestras Fuerzas Armadas.

Su pueblo, Asturias y España pierden a un hombre excepcional. Y quienes le conocimos, a un magnífico militar y buena persona.

Te recordaremos y te echaremos de menos, mi Coronel.

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