Opinión
A las ocho y todavía en la oficina
El jet lag social español sigue más vivo que nunca. Según Núria Marrón, nuestro país tiene el doble de personas trabajando a las 20.00 horas que el resto de Europa. Esa anomalía refleja una desincronización estructural que afecta a la productividad, la conciliación y el bienestar colectivo. Durante años se ha asumido que permanecer más tiempo en la oficina es un indicador informal de implicación y de profesionalidad. Sin embargo, esa asociación resulta cada vez más difícil de sostener. Las evidencias apuntan a que jornadas más largas no implican necesariamente mayor productividad. En muchos casos, las erosionan.
El problema parece residir en la estructura misma de la jornada, más que en el huso horario. El peso del presentismo –la idea de que estar equivale a producir– sigue condicionando la cultura laboral. A ello se suma el horario partido, que fragmenta el día y diluye el tiempo efectivo de trabajo sin mejorar los resultados.
A esta inercia se añade una dimensión cultural. Las costumbres digitales, las reuniones infinitas por videollamada y la cultura de la disponibilidad permanente han sustituido a la antigua televisión como fábrica de deshoras. El móvil continúa vibrando mientras cenamos y el día se estira sin límite. Así no se concilia ni con la familia ni con Europa, donde los horarios se ajustan mejor a las necesidades de productividad y bienestar. Si de verdad queremos parecernos al continente al que pertenecemos, debemos sincronizar nuestros relojes también en lo cotidiano.
Cambiar esto requiere valentía política y liderazgo empresarial. Concentrar la jornada en horas productivas, eliminar fragmentaciones y ofrecer incentivos que premien la eficiencia permitirá que la jornada deje de ser un maratón interminable y se convierta en tiempo realmente útil. Solo así se logrará un equilibrio auténtico entre vida personal y profesional, compatible con la productividad que el país necesita, y no una falsa conciliación que alarga el día sin sentido.
Suscríbete para seguir leyendo
- Adiós al uso de la baliza V-16: la DGT explica su fecha límite de uso por conductor
- Un conductor circula a 115 kilómetros por hora por autovía y la cámara le multa por no llevar el elemento de seguridad obligatorio dentro del coche: la Guardia Civil extrema la vigilancia
- Adiós a la baliza v-16 y uso opcional tras su compra obligada antes del 1 de enero: 'No será exigible su conectividad con los sistemas de detección
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir la bicicleta eléctrica más barata del mercado para esta primavera: con tres niveles de asistencia al pedaleo
- Multado con 200 euros por viajar solo en el coche en ciudad y no respetar la nueva señal de Tráfico: el Gobierno fomenta el uso del coche compartido
- Mañana se esperan colas kilométricas en Action para conseguir la maleta-mochila para cabina más barata del mercado: por 9,99 euros y capacidad de hasta 20 litros
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir el cojín ergonómico más cómodo del mercado: disponible por menos de 4 euros
- Mañana se esperan colas kilométricas en Action para conseguir el juego de cacerolas de aspecto piedra más baratas del mercad: por solo 6,95 euros
