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Dejen a Dios en paz

Cada bando en la guerra de Irán apela a la divinidad a su modo

La Casa Blanca ha convertido a Dios en su estratega militar. Trump ha calificado el rescate de un aviador en Irán como un “milagro de Pascua” y ha sugerido que “Dios apoya” la guerra porque “es bueno y quiere que la gente esté bien atendida”. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, no fue menos evangelista que su jefe: calificó el rescate como una resurrección de Domingo de Pascua, trazando una línea confusa entre la fe y los misiles.

No se trata de casos aislados. Altos cargos de la administración estadounidense vienen mezclando defensa nacional con literalismo bíblico, presentando la política exterior como cruzada y confundiendo el “Dios con nosotros” con política de Estado. El tío Sam disfrazado de Pedro el Ermitaño.

Este uso instrumental de la fe no ha quedado sin respuesta. Desde el Capitolio hasta las redes sociales, legisladores tanto demócratas como republicanos han estallado: algunos lo tildan de declaraciones irresponsables, y otros han llegado a sugerir la posibilidad de activar la Enmienda 25 contra el errático presidente por “peligro y desequilibrio mental”.

En contraste, desde Roma emerge otro tono. León XIV, en su reciente mensaje de Pascua, hizo un llamamiento claro a elegir la paz y rechazar la violencia como medio para resolver conflictos. El Papa urgió a líderes como Trump a encontrar una “salida” con Irán, recordando que Dios no respalda manos manchadas de sangre.

Mientras en Washington se proclama que Dios bendice las balas, en el Vaticano se responde que la verdadera voluntad divina se parece más a detener las bombas que a justificarlas.

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