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Opinión | En corto y por derecho

El discurso de la clandestinidad

Durante demasiados años, por desgracia, tuvo que tener el PSOE actividad en la clandestinidad. Fueron décadas duras, oscuras como el carbón, en las que mantener un discurso diferente al oficial conllevaba, con demasiada frecuencia, consecuencias nefastas. Al PSOE, tan dado a presumir de memoria histórica, se le presupone que tiene bien integrado un concepto nítido de lo que es la clandestinidad. Paradójicamente, el mismo concepto que costó demasiado asumir en el seno de la administración socialista asturiana respecto a la mina de Cerredo donde perecieron cinco trabajadores.

Porque antes de ese fatídico 31 de marzo de 2025 hubo un fatídico 25 de agosto de 2022, con un fallecido y un herido grave. Y tras ese oscuro preludio se encontraron con que en Cerredo se estaba extrayendo carbón sin permiso. Algún funcionario, iluminado en un departamento con luces apagadas y taquígrafos inexistentes, incoó un expediente por la infracción. Derivó en sanción, pero a algún iluminado –ahora con ironía– le dio por eliminar el término "clandestinidad" y que la falta fuese "grave" y no "muy grave". En otras palabras, convinieron que en Cerredo se sacaba carbón "sin autorización" pero no era una "mina clandestina". Y se esfumó la posibilidad de cerrar las puertas, con un castigo más severo, a todo lo que ocurrió después y que desembocó en la tragedia de 2025, cuando de Cerredo se seguía extrayendo mineral sin permiso.

Ahora, a toro pasado y con un demoledor informe sobre la mesa, resulta que todo era "clandestino". Será la memoria histórica, que con el tiempo aclara los conceptos. O no.

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