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Iyana y Marta hacen historia

Dos baloncestistas asturianas en la cúspide de su deporte

Asturias acaba de dibujar sobre la pizarra una jugada maestra en el tablero del baloncesto: dos talentosas jugadoras, Iyana Martín y Marta Suárez, han alcanzado a la vez el “draft” de la liga profesional femenina norteamericana. Ambas acaban de consumar ese instante en el que el talento deja de ser promesa y se convierte en destino.

El camino no ha sido un contraataque limpio, sino una batalla a media cancha contra las dudas. Cada entrenamiento, un “pick and roll” entre el esfuerzo y la ambición; cada partido, un último cuarto donde se forjan jugadoras que no se rompen cuando se aprieta el marcador. En Asturias aprendieron que el rebote o la asistencia no se discute: se conquista.

Iyana Martín juega como si el partido ya estuviera dibujado en su cabeza antes del salto inicial. Es base de lectura fina, de pase invisible, de tempo exacto. Convierte el juego en ajedrez a toda velocidad, acelera el ritmo cuando el aro se aproxima y pausa el tiempo cuando el equipo necesita oxígeno.

Marta Suárez, por su parte, es el poste que convierte cada carril en autopista y cada defensa en un desafío. Fuerte en el uno contra uno, inteligente sin balón, capaz de anotar cuando la posesión quema los dedos. Su juego es un dos más uno permanente: esfuerzo, lectura y decisión.

El “draft” no es meta, es salto en suspensión. Un “alley-oop” lanzado desde una cancha de Oviedo en Pumarín hacia el techo de la élite, donde la exigencia no concede faltas. Asturias celebra dos nombres de futuro que ya son historia del baloncesto. Y mientras el balón gira en el aro del sueño americano, Iyana y Marta están listas para jugar cada posesión como un “buzzer-beater”, un tiro sobre la bocina.

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