Opinión | La bolsa y la vida
Negociaciones 'a matacaballo' y mercados a la espera

Foto de archivo del presidente de EEUU, Donald Trump. / BONNIE CASH / POOL / EFE
La tensión geopolítica vuelve a dominar los mercados financieros globales. A pesar de que el petróleo se mantiene por debajo de los niveles críticos, a unos 90 dólares por barril, el mercado afronta una "falsa calma" ya que una escalada podría llevar los precios rápidamente hacia los 100 dólares, presionando aún más una inflación que la Reserva Federal proyecta en el 3,5% interanual.
Felipe Mendoza, analista de mercados EBC Financial Group, considera que "los inversores están en vilo". Remite un informe en el que defiende que "los activos de refugio y los indicadores de renta variable reaccionan a cada titular de Islamabad y Washington, en lo que parece ser una de las negociaciones geopolíticas más determinantes de la década". Pero reconoce el estado de ánimo general: "El mercado se encuentra actualmente en una fase de cansancio frente a tanto vaivén geopolítico". Desde la visión metafórica equina, debe preocupar espectialmente esa percepción de cansancio.
Mendoza opina que "si el acuerdo entre EEUU e Irán se produce, el bitcóin y los activos de riesgo podrían extender su rali actual, mientras que el oro consolidaría sus ganancias como cobertura ante la volatilidad monetaria". A matacaballo, al galope, al trote o al paso, los mercados parecen no saber si las riendas están en manos de chocho o de provecto, pero muestran ya signos de estar exhaustos. Quiza es por ese ritmo de la geopolítica que va a matacaballo y agotada.
'A matacaballo'
Hacer algo 'a matacaballo' es hacerlo a velocidad arriesgada. No es que las negociaciones abiertas en Pakistán para abrír vías de negociación para parar la guerra entre EEUU e Irán vayan a ritmo de caballo desbocado, pero lo cierto es que no han encontrado la cadencia adecuada para apaciguar el conflicto y el asunto está a punto de desfallecer entre amenazas cruzadas y negociaciones con trampas.
El caballo es animal tan noble que cuando su jinete le exige un ritmo de marcha más elevado de lo debido y sin pausas lo asume normalmente sin grandes relinchos (al contrario que la mula, que efectivamente es de naturaleza terca y protestona). En algunas ocasiones, el animal no dará signos de aviso pero terminará desplomándose de manera súbita y morirá con lengua fuera y ojos en blanco. Es el caballo animal delicado pese a su fortaleza aparente, pero el sobreesfuerzo y el agotamiento son su talón de aquiles. Los mercados parecen desenvolverse estos días a cuatro patas, sin majestuosidades pese a estar en zonas de récord. Fuera del umbral del ritmo matacaballo pero con excesivo rebote y cadencia marcada por los tuits del presidente de EEUU, Donald Trump. Pero los límites suelen traspasarse sin previo aviso, quizá tras un susto o un rebote repetido, y los mercados caen.
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