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Opinión

Por el pelo se sabe dónde está el fuego

En mi generación, que se hizo mayor en los años 60 del siglo XX, los jóvenes varones nos fuimos dejando el pelo largo a partir de los Beatles ("los melenudos") y la barba imitando a Fidel Castro. Respecto de la de la postguerra, pulcra y con cada pelo en su sitio, supuso una enorme ruptura, que era también ideológica y moral. A partir de entonces hubo muchas evoluciones y variantes tribales, pero ninguna se generalizó de modo semejante. O mucho me equivoco o estamos en presencia de un fenómeno social de signo muy distinto pero un grado de generalización parecido. En el estilo "taper" o "fade" (un fuerte degradado del corte, de la poblada corona al cuello rasurado) hay sin duda una voluntad de afirmación y de uniformidad básica. Su correspondencia por contraste sería la turgente melena en las jóvenes. ¿Una suerte de diferenciación radical?. Sociólogos y políticos deberían ocuparse.

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