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Cómo hemos cambiado

Así somos los españoles de hoy, según un conocido informe

España ya no se reconoce en el espejo. O peor: ya ni se mira. Según el informe Horizontes de H/Advisors, hemos pasado de país en obras a país en rebajas emocionales. Todo cuesta más, empezando por el optimismo. La vida se ha encarecido tanto que hasta la esperanza se gestiona a plazos, y sin planes de financiación.

Nos aseguraron que el futuro era nuestro y lo pusimos en alquiler. Hoy desconfiamos del esfuerzo, dudamos del trabajo y aguardamos la herencia como quien espera un flotador en alta mar. La clase media no se empobrece: se evapora. Era sólida, pero se ha convertido en gas. Ascensor social hubo, pero alguien pulsó “mantenimiento” y el elevador se quedó bloqueado entre plantas.

Mientras tanto, discutimos más de banderas que de balances y vemos más grietas identitarias que facturas impagadas. Nos preocupa más quién viene de fuera que quién se queda atrás. La política, tal como certifica el citado estudio, ya no es una solución sino un ring.

Lo curioso es que no domina el miedo, sino la desorientación: no sabemos hacia dónde vamos, pero intuimos que no existe carril bici. Confiamos en la tecnología, pero desconfiamos de las instituciones. Individualistas sin fe en el individuo: un oxímoron muy hispano.

Avanzamos, sí, pero sobre arenas movedizas. Quizá porque hemos cambiado el progreso por la prudencia, el "nosotros" por el "por si acaso". Buscamos seguridad como quien busca cobertura en un túnel: levantando el móvil al cielo. España ya no sueña en grande: le basta un duermevela donde no haya pesadillas.

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