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La punk ilustrada y devota de Bolaño que conquistó el National Book Award

La cantante y poeta estadounidense ha compaginado su faceta musical con una fértil carrera literaria, con títulos como "Éramos unos niños" y la reciente "Pan de ángeles"

Además de galones de madrina del punk y fértil carrera asociada al underground neoyorquino, Patti Smith, luce también impecable en librerías y bibliotecas: tampoco hay tantas voces surgidas de las noches de mugre y furia del "CBGB" que puedan electrocutar a los "Them" de Van Morrison y, acto seguido, llevarse el National Book Award de 2010 por "Éramos unos niños", las fabulosas memorias sobre su relación de amor y amistad con el fotógrafo Robert Mapplethorpe en el Nueva York de los años 60. El verano en que murió Coltrane, con los hippies alzando sus "brazos vacíos" y Jimi Hendrix calcinando su guitarra en Monterey.

En aquel momento, Smith trabajaba en "Scribner", una librería situada en pleno corazón de Manhattan, y fantaseaba a todas horas con escribir algo comparable a "Las iluminaciones" de Rimbaud. El rock and roll, no digamos ya el punk, no estaba aún en el guion. "Leer me apasionaba. Anhelaba leerlo todo, y lo que leía me creaba nuevos anhelos. A veces me iba a África y ofrecía mis servicios a Albert Schweitzer o, engalanada con mi gorro de piel de mapache y mi polvorera de cuerno, defendía al pueblo como Davy Crockett", dejó escrito en las primeras páginas de "Éramos unos niños", 43 traducciones y más de un millón de copias vendidas en todo el mundo.

No fue el primer libro de la autora de "Horses" –antes llegaron poemarios como "Augurios de inocencia" y antologías poeticomusicales como "Babel", publicada en España en la legendaria colección Contraseñas de Anagrama–, pero sí el que descubrió al mundo a una narradora portentosa, agudísima cronista de una vida tan rica y plena que ha necesitado otros cuatro volúmenes, "Tejiendo sueños" (2011), "M Train" (2016), "El año del mono" (2020) y "Pan de ángeles" (2025), para ser explicada.

No muy lejos habría que situar "Devoción", delicioso paseo por París acompañado por algunos de sus fantasmas favoritos; "El libro de los días", fotodiario armado a partir de 366 instantáneas y otros tantos "esbozos de oráculos"; y "El mar de Coral", homenaje a Mapplethorpe que Smith publicó antes que "Éramos unos niños" y que conviritó en disco con la ayuda de Kevin Shields, cerebro de "My Bloody Valentine".

"No imaginaba que un día, igual que Jo March, cogería la pluma y me pondría a escribir", anota Smith en "Pan de ángeles", último título (por el momento) de una bibliografía con vistas a Jean Genet, Sylvia Plath, Rimbaud y, sobre todo, a su adorado Roberto Bolaño, cuyos pasos ha seguido lo mismo a México que a Blanes. "Podría decirse que soy una devota de la escritura, o que la escritura lo es de mí. Sentimos devoción la una por la otra. No puedo imaginarme mi vida sin escribir. Si solo pudiera quedarme con una cosa, me quedaría con la literatura", reconocía poco después de publicar "Devoción" y de viajar a Estocolmo para sustituir a Bob Dylan, Nobel de Literatura de 2016. Lo suyo sería que el de Duluth le devolviera ahora el favor acompañándola a la ceremonia de los Premios Princesa de Asturias en Oviedo.

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