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Más derechos y democracia para Asturias: el valor de lo público y la unidad

Una celebración llena de reivindicación

Los líderes de los dos principales sindicatos de Asturias reflexionan sobre la situación que atraviesan las organizaciones de trabajadores y exponen algunas de las principales reivindicaciones ante la celebración del 1 de mayo. Coinciden en una defensa de los servicios públicos y en la necesidad de luchar por una sociedad con una mayor igualdad económica y social. Ambos participarán hoy, a partir de las 12.00 horas, en una manifestación en Gijón que partirá de la plaza de toros de El Bibio y llegará hasta el paseo de Begoña.

Javier Fernández Lanero es secretario general de UGT Asturias

Este Primero de Mayo nos convoca a defender los valores democráticos en un escenario internacional de gran complejidad, donde el derecho y la paz global se ven amenazados por intereses que priorizan el conflicto frente a la convivencia. Ante este panorama, es fundamental que nuestra respuesta sea la protección de los derechos fundamentales y el rechazo a cualquier forma de violencia que ponga en peligro la estabilidad social. Sin embargo, esa defensa debe empezar en nuestro propio entorno, donde observamos con inquietud cómo se intenta normalizar el concepto de la "Prioridad Nacional". Tras este planteamiento se oculta un proyecto que busca establecer distinciones entre la ciudadanía según su procedencia o situación económica, alimentando la exclusión en lugar de la cohesión. Una verdadera agenda de país debe ser aquella que garantice la igualdad de trato y evite que cualquier persona sea empujada a la marginalidad. La diversidad y la equidad son los pilares de nuestro sistema de libertades, y frente a los discursos que pretenden dividirnos, el sindicalismo responde con más derechos y más democracia.

En este marco de derechos fundamentales, la erradicación de la violencia de género sigue siendo una tarea urgente que exige la máxima responsabilidad de todas las instituciones. No se trata de una disputa de ideas, sino de asegurar la libertad y la seguridad de la mitad de la población. Es necesario contar con un marco legal sólido y, sobre todo, con los recursos económicos suficientes para proteger de forma efectiva a las víctimas. No podemos permitir que el debate público se aleje de la protección de las mujeres; al contrario, es el momento de reforzar la educación y la formación a todos los niveles, justicia incluida, para consolidar una igualdad que debe ser real en todos los ámbitos de nuestra sociedad.

Aunque los datos económicos y de empleo son positivos, no significan mucho si la riqueza no llega a repartirse de forma justa entre todos. Es difícil hablar de una recuperación verdadera cuando las familias ven que los precios de los alimentos, la luz, los carburantes o el alquiler no dejan de subir mientras los beneficios de las grandes empresas y de la banca alcanzan niveles nunca vistos. No son los sueldos los que empujan la subida de los precios, sino los márgenes de beneficio empresarial. Por eso, es el momento de democratizar la economía y exigir que la riqueza llegue a los hogares mediante la mejora de los convenios y la subida del Salario Mínimo.

La vivienda representa una emergencia social crítica, especialmente en Asturias. Para la mayoría de la juventud de nuestra región, la distancia entre lo que cobran al empezar a trabajar y el coste de un alquiler convierte la independencia en un objetivo inalcanzable. La vivienda debe tratarse como un derecho básico y una necesidad de primer orden, alejándola de la especulación financiera. Sin la seguridad de un hogar, no existe la posibilidad de construir un proyecto de vida autónomo, lo que termina debilitando la cohesión de nuestra comunidad. Necesitamos que las instituciones actúen para controlar los precios y ampliar de manera decidida el parque público de viviendas.

Para consolidar el progreso social, es necesario avanzar en la Agenda Social, situando la jornada de 37,5 horas como un eje de modernización. No es solo una cuestión de horario, sino de salud mental y de ganar tiempo para la vida personal y familiar. Un trabajador que cuenta con descanso y equilibrio emocional es más eficiente y creativo. Al mismo tiempo, la seguridad en el empleo es una obligación innegociable. Es inaceptable que tres personas pierdan la vida cada día en su puesto de trabajo en España. Necesitamos actualizar las leyes de prevención de riesgos para que la vigilancia sea real y las sanciones se cumplan de forma efectiva. La salud física y mental de las plantillas debe estar siempre por encima de los costes de producción.

Asturias necesita certidumbre para su industria mediante un gran Pacto de Estado. La transición hacia energías limpias debe ser una oportunidad para crear empleo estable y de calidad. Debemos asegurar que el cambio de modelo productivo sea justo para el territorio. Además, como mejora de nuestra competitividad y movilidad, la supresión del peaje del Huerna es algo que no puede esperar. Mantener esta carga económica sobre una vía de comunicación esencial es una injusticia que afecta al bolsillo de los trabajadores y a la viabilidad de nuestras empresas, especialmente cuando casi no existen dudas sobre la ilegalidad de sus prórrogas.

Finalmente, los servicios públicos son el pilar que garantiza la igualdad; por eso, nos oponemos frontalmente a su privatización. Para proteger nuestra sanidad y nuestra educación, es urgente reforzar las plantillas con más profesionales que aseguren una atención de calidad y alivien el agotamiento actual. Asimismo, debemos poner freno a las subcontrataciones abusivas en las administraciones públicas, un modelo que solo genera precariedad laboral e incumplimientos. Ante la realidad demográfica de Asturias, la atención a la dependencia tiene que ser una prioridad presupuestaria, asegurando condiciones dignas tanto para los usuarios como para las trabajadoras del sector.

Para concluir, debemos recordar la lección más valiosa que nos ha legado nuestra historia reciente: los derechos y libertades que hoy nos protegen no son concesiones gratuitas, sino el resultado del esfuerzo y el compromiso inquebrantable de la clase trabajadora. En un contexto donde algunos buscan dividirnos, la movilización sigue siendo el instrumento democrático más eficaz para transformar las necesidades de la mayoría en realidades legislativas. Por ello, este Primero de Mayo hacemos un llamamiento integrador a toda la sociedad asturiana. Frente a quienes fomentan la polarización y levantan trincheras, nosotros proponemos cohesión social, progreso compartido y una defensa firme de lo común. Sigamos construyendo juntos, desde la unidad y sin dejar a nadie atrás, la Asturias moderna e igualitaria que nuestra ciudadanía merece. ¡Viva el 1º de Mayo!.

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