Opinión
El desayuno, en la paz y en la guerra
Durante muchos años, cuando vivía solo, el desayuno fue una suerte de ritual sagrado, la oportunidad de reactivar el cuerpo y el estómago tras ocho horas de inanición. Desayunar a solas, en la tranquilidad de la cocina, era la forma natural de despertarme, sin prisa pero sin pausa, al nuevo y glorioso día.
Entonces, ay, desayunar era un acto sencillo y agradable, como pasear por un campo floreado una tarde primaveral viendo crecer el césped. Ahora, con dos hijos pequeños a los que sacar de la cama, prepararles la leche y los cereales, vestirlos, peinarlos, perfumarlos, empaquetarlos en el coche a toda prisa para introducirnos en la ingobernable autovía antes del atasco -o durante el atasco-, el desayuno se ha convertido en una competición a vida o muerte.
Cincuenta minutos después, cuando he dejado a mis hijos en sus colegios -distantes entre sí por 10 kilómetros-, llego a la cafetería que he convertido en mi despacho. Y, por extraño que pudiera parecer, esas horas trabajando con mi ordenador en la cafetería, donde no tengo que correr, ni amonestar, ni meter prisa, ni repasar mochilas, ni hacer bocadillos, ni peinar y perfumar dos cabecitas indomables, son mi momento zen. Ese en el que puedo tomar en paz un café con leche humeante acompañado de un sándwich vegetal, sin rendir cuentas a nadie, sin sentirla urgencia de que debo correr para apagar un fuego.
Añoro la soltería no como una época idealizada de sexo, drogas y rock and roll, sino como ese periodo en el que podía desayunar a gusto, nada más levantarme, sin necesidad de hacer previamentel as Américas. Y es que uno, con el paso de los años, acaba desayunando no donde y cuando quiere, sino donde lo dejan.
En un futuro lejano, si llego a él, no les hablaré a mis nietos de fiestas, viajes ni novias, les hablaré de mis desayunos cuando mi vida no era un perpetuo incendio y el mundo era una góndola.
Suscríbete para seguir leyendo
- Multa de hasta 600 euros y sanciones en el permiso de conducir por no respetar la bajada de velocidad obligatoria que ya registra el BOE: la Guardia Civil extrema la vigilancia
- Mañana se esperan colas kilométricas en Action para conseguir el juego sábanas de primavera más baratas del mercado: por solo 4,49 euros
- Multa de hasta 800 e inmovilización del vehículo por circular sin la nueva etiqueta identificativa con el número único asignado: la Guardia Civil extrema los controles tras la nueva norma
- David Villa se vuelca con el Langreo para garantizar su supervivencia
- Adiós a las multas por la etiqueta B en ciudad: el Supremo tumba las Zonas Bajas en Emisiones (ZBE)
- La cena que cambió el rumbo del Sporting de Gijón y de Borja Jiménez: intrahistoria de un desencuentro inesperado
- Una 'descomunal' tormenta arrasa 'el Valle del Jerte asturiano': 'Hemos perdido casi todas las cerezas; en minutos, el trabajo de todo un año se fue al garete
- El enganchón entre un histórico periodista de TVE y un historiador del Real Oviedo: 'Siga usted con su prepotencia
