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Alberto González

Alberto González

Director General de FADE

Emprender: carrera de obstáculos

Sobre el caso de la pareja de veterinarios de la serie "Adelantados" de LA NUEVA ESPAÑA que logró abrir un hospital

Abrir una empresa o un negocio en Asturias sigue siendo una ardua tarea. Puedes tener una buena idea, conocimientos técnicos, financiación e iniciativa para crearla. El verdadero desafío empieza cuando te enfrentas a un entramado legal y administrativo complejo, engorroso, fragmentado y lento que pone a prueba la paciencia de cualquier emprendedor, cuando no compromete la viabilidad económica de su proyecto.

El caso de la pareja de veterinarios que ha logrado abrir un hospital equino en Villaviciosa, publicado en la serie "Adelantados" por LA NUEVA ESPAÑA, refleja una realidad cotidiana para muchos autónomos y empresas asturianas. Su proyecto tardó años en salir adelante debido a la acumulación de permisos, informes y autorizaciones de distintos organismos públicos. Una sucesión de ventanillas que ha sido sintetizada en un excelente titular: carrera de obstáculos.

Y, sin embargo, Asturias necesita precisamente lo contrario. Necesita atraer talento, fijar población, generar actividad económica, tejido empresarial y crear empleo. Cada proyecto que nace supone una oportunidad para revitalizar nuestra economía. Y si es en el medio rural, fuera del núcleo urbano metropolitano asturiano, creado por jóvenes y en actividades novedosas, mucho más. No por capricho, sino porque es nuestro futuro.

Es incomprensible que en el siglo XXI esto siga sucediendo. Por eso resulta urgente abordar una modernización profunda del marco legal y de los procedimientos administrativos vinculados al tránsito empresarial. No se trata de eliminar controles ni de reducir garantías legales, medioambientales o de otro tipo. Los controles son necesarios y forman parte de un modelo de desarrollo responsable. El problema aparece cuando esos controles se duplican, se eternizan, se reparten entre organismos que no ponen al emprendedor en el centro y, por tanto, no se preocupan de coordinar sus sistemas de información para agilizar decisiones y reducir tiempos.

La administración no puede funcionar a un ritmo incompatible con la realidad económica. ¡Un proyecto de empresa no puede permanecer tres años esperando autorizaciones! Muchas iniciativas no sobreviven a ese desgaste. Y las que lo consiguen lo hacen gracias a un enorme esfuerzo personal que pocas veces se reconoce.

¿Se puede conseguir? Por supuesto. Basta con mirar a otras comunidades autónomas donde los tiempos son mucho más reducidos. Asturias tiene profesionales cualificados, sectores emergentes y calidad de vida suficiente para atraer inversión y generar nuevas actividades. Pero necesita ofrecer también seguridad jurídica y agilidad administrativa. La digitalización real de expedientes, la creación de ventanillas únicas eficaces, la fijación de plazos máximos de resolución o el silencio administrativo positivo son pasos necesarios para reducir la burocracia sin renunciar al rigor.

Historias como la de este hospital equino demuestran que en Asturias hay talento, perseverancia y ganas. Pero también evidencian que demasiados proyectos dependen más de la resistencia a la burocracia de sus promotores que de la calidad o viabilidad de la idea. Si de verdad queremos una región más dinámica y competitiva, debemos abandonar las carreras de obstáculos y apuntarnos ya a las de velocidad.

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