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Solo nos enteramos cuando nos toca el asunto

Una persona con la que me encuentro a veces por la calle solía demandar, siempre en buen tono, que me ocupara en este billete de tal o cual cosa, todas ellas relativas a la parte del mundo más visible a simple vista, en lugar de dar la matraca (frase suya, pese al buen tono) con Trump o Putin. Últimamente, sin embargo, sacó un par de veces en nuestras esporádicas y brevísimas charletas el tema de Ormuz. Extrañado, le pregunté directamente por qué, y farfulló algo del "comercio mundial". Pensé que hablaba del petróleo, pero me dijo que ya no conducía. Seguí con la pesquisa y me habló de los frutos secos. Fue así como llegamos a los pistachos, de los que Irán es primer productor. Él era consumidor diario y habían subido un 30 %. Hablaba con gran entusiasmo de ellos, alabando sus propiedades. Hurgué en ese fervor suyo, hasta llegar a sus beneficios para la disfunción eréctil.

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