Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Siga hablándome bien, por favor

Comentarios finales a la "Guía panhispánica de lenguaje claro y accesible"

Con lo dicho la semana pasada y lo que se les viene encima la presente a ustedes, lectores queridos, no faltará (no faltó ya) quien me regañe con la cantinela de que entonces no habla bien nadie, salvo los académicos y cuatro estirados boomers. A ver: que esto no es un concurso de floripondieces. Muy al contrario. Estas mis glosas a la "Guía panhispánica de lenguaje claro y accesible" pretenden arrancar de la roca del español al percebe podre y malo, que quién sabe de dónde vino (o sí: pónganse en pie los acusados) ni a qué miserias nos llevará. Claro, conciso y (si no es mucho pedir) elegante. Así me gustaría a mí el idioma español y tal creo que es el propósito del libro que comento.

La lectura de lo que escribe Nieves Concostrina en la mayor parte de su obra; las delitosas curiosidades de Alfred López; las de Lola Pons o de Mariano Sigman; las de Ricardo Soca o cualquiera de las páginas del "Nunca lo hubiera dicho" (de la propia RAE), por no hablar de la lecciones de Álex Grijelmo o de Pedro Álvarez de Miranda, que tanto el uno como el otro boquiabierto me dejan con ver las cosas donde estaban las cosas y un servidor no era capaz de atisbarlas.

De modo que sigamos lo dicho la semana pasada y comencemos fuerte, pues fuerte habíamos mandado a prisión a algunos ligeros de cascos del lenguaje:

1. Acompañen en la misma o aledaña celda de papel o boca a los enamorados de los alargamientos léxicos, a quienes sexquipedalismo, planificar, xenofobismo… y otros parejos vocablos no se les caen de los textos y parlamentos aunque estén tomando un cortado y disputando sobre nimiedades de las señales de tráfico, por ejemplo.

2. Y miren ustedes de cuánto beneficio sería aquesto: "El jurista que aspira a un puesto en la Administracion del Estado debería demostrar una competencia comunicativa ajustada a los parámetros de claridad, orden de ideas, presentación, exposición y cumplimiento de la norma lingüística". Y mucho más claro si suprimimos ese "parámetros", que los fallos judiciales son para todo el público en general.

3. Atentos médicos, religiosos y, ay, políticos: no me abran más brechas, no, por favor. Déjense de "programación transversal integrada", "reingeniería direccional escalonada" y otros ejemplos que quien leyere la página 56 hará esforzado por enteder.

4. Formación, formación, formación… y claridad lingüística. Eviten abusar de adjetivos encadenados: "obstrucción legal arbitraria y burocrática entorpecedora" (da respingos solo verlo, prueben a leerlo en voz alta). Torturen con cosquillas en los pies a los profesionales del gerundio de posterioridad ("le atendieron rápidamente salvándole la vida"): una de las formas correctas sería "le atendieron rápidamente gracias a lo cual le salvaron la vida". Táchense esas preposiciones franchutes (con perdón) o galas, francesas: "problemas a resolver" (¿por qué no "problemas que resolver"?... Pasen a tope de las pasivas innecesarias: "El comité tomó la decisión" mejor que "La decisión fue tomada por el comité". Traigan de vuelta a los conectores que relacionaban ("además", "en consecuencia"...) que ponían orden y reformulaban lo áspero (que vuelvan "es decir", "mejor dicho"..., pobrecitos míos, que ahora todo son oraciones pegadas).

5. Abran bien el ojo ante los sobrentendidos en semántica ("ya tiene 18 años", "su hija es un sol", y dejen de repetirse cual ajo del aliento de Sancho "cargas y gravámenes", "riñas o pendencias"... y fuera con esas redundancias lelas cual rebuznillo: "antecedentes previos" (no van a ser "antecedentes posteriores"), "idénticamente iguales" (no van a ser "idénticamente diferentes"), "colofón final" (no va a ser "colofón inicial")...

6. Y yo qué quieren que les diga de los extranjerismos crudos que epidemian (perdón) el habla. Son esas palabras extranjeras con grafía y pronunciación de su lengua de origen: affaire, look, ballet... Y menos aún digo de los híbridos ortográficos: palabras con raíz extranjera y afijo español: lookazo, balletístico.

Acabemos aquí, ya estuvo bien.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents