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Joyas, poder y sospechas

En política, los símbolos importan casi más que los hechos, y no digamos ya cuando el relato lo ocupa todo. Hay pocas imágenes más poderosas que la de una caja fuerte en el despacho de un expresidente del Gobierno repleta de joyas y relojes. El caso Plus Ultra, convertido ya en caso Zapatero por la presunta implicación del exjefe del Ejecutivo, ha pasado a ser algo más que un expediente administrativo en duda, con influencias en la Administración y pagos bajo sospecha.

El sumario desvelado este lunes dibuja una radiografía incómoda de las zonas grises del poder, esos espacios donde lo institucional y lo privado se confunden hasta hacerse indistinguibles. La UDEF, por ejemplo, habla de una "estructura dual" entre la oficina del expresidente Zapatero, situada en la calle Ferraz, frente a la sede del PSOE, y su domicilio familiar. En la primera, se situaría el centro de dirección operativo; en la segunda, se habrían planificado las gestiones "más sensibles".

Sin menoscabo de la presunción de inocencia de Zapatero y a la espera de sus explicaciones el próximo 2 de junio, la citada caja fuerte con joyas y relojes en su despacho profesional llama la atención porque añade a los hechos una carga simbólica imposible de ignorar. Son 103 piezas, entre ellas 41 pendientes, 15 collares, 11 brazaletes, ocho anillos, ocho relojes y otros objetos de lujo, algunas guardadas en bolsas con la inscripción Presidencia del Gobierno. Si se trata de una herencia familiar o de regalos de viajes, deberá confirmarlo la investigación; pero, en términos políticos, la escena es devastadora.

Zapatero construyó buena parte de su legado sobre la idea de una política moralmente superior y, precisamente por eso, la sospecha resulta más gravosa. La Justicia determinará si existen hechos punibles, pero la opinión pública ya ha recibido una imagen muy difícil de borrar, la de una caja fuerte convertida en metáfora de la alargada sombra del poder después incluso de haberlo abandonado.

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