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Hoy es la Fiesta Nacional portuguesa

El 10 de junio es la Fiesta Nacional de nuestro país más vecino y quizá un tanto hermano; es el “Día de Portugal, de Camões y de las Comunidades Portuguesas”. Conmemora la fecha del fallecimiento, en 1580, de su poeta nacional y también es el Día de la Lengua Portuguesa, del Ciudadano Nacional y de las Fuerzas Armadas.

Por elegir una de las muchas referencias  geográficas que pueden ser representativas de Portugal como nación, se puede traer a estas líneas la ciudad de Guimarães, con más de cien mil habitantes, en la región de Minho. Es una población recoleta, atractiva, acogedora y rica en monumentos, que está declarada por la UNESCO Patrimonio Mundial, pues, además de sus motivos arquitectónicos, urbanísticos y culturales, es la “cidade-berço da nação e da lingua portuguesa” (ciudad-cuna de la nación y la lengua portuguesa), razón que engrandece aun más sus calles, caserío y habitantes.

Es también sede de algunas facultades y escuelas superiores de la Universidade do Minho, que tiene su sede principal y rectorad, en la vecina ciudad de Braga, con que está muy bien comunicada a unos veinte kilómetros de Guimaraes. Ésta se sitúa sobre una colina en la que se alza la iglesia románica de São Miguel, lugar donde fue bautizado el primer rey portugués, Afonso Henriques, y el Paço dos Duques de Bragança, palacio-fortaleza de estilo francés construido en el s. XV y que es un obligado y atractivo lugar para visitar con calma, en el que muebles, tapices, pinturas, armas y artesonados muestran la riqueza artística y artesanal de la finura de vida de varios siglos.

En el centro de la ciudad, en torno a la popular y bonita plaza do Toural, además de callejear por sus empedradas rúas con numerosos detalles de arquitectura popular, se puede admirar la colegiata gótica de Nossa Senhora da Oliveira; los Paços do Concelho, que es el palacio del ayuntamiento, de estilos gótico y manuelino. Y el museo Alberto Sampaio, un palacio del s. XVIII que alberga colecciones de orfebrería, pinturas, esculturas de la época antigua y siglos XVI, XVII y XVIII; la obra principal de este museo quizá sea un retablo tríptico de plata dorada que llevaba el rey Juan I de Castilla y pasó a formar parte del botín de la batalla de Aljubarrota. Este palacio se une al claustro románico muy bonito situado junto a la iglesia de Santa María da Oliveira.

La plaza do Toural, ya citada, es el centro comercial y el nudo de la vida ciudadana, un ámbito rectangular acogedor y bonito de edificios homogéneos de mampostería de granito, con viviendas de tres alturas y bajos comerciales; en una de sus calles de salida queda un paño de la muralla medieval en el que se lee un gran rótulo con la frase “Aquí nasceu Portugal” (“Aquí nació Portugal”).

Muy vistoso es el Jardim do Largo da Republica do Brasil, también en el centro urbano, cuyo fondo lo cierra la iglesia de Nossa Senhora da Asunção, en la falda de la colina, desde donde parte el funicular que sube a Penha, la cima donde se sitúa otro santuario – construido en 1930 - de la Virgen con esa misma advocación, que es además un área recreativa, con espacios adecuados para comer al aire libre en un arbolado con miradores que permiten contemplar un amplio panorama y las perspectivas de la ciudad a sus pies.  

En fin, un lugar rico en arte, historia, con detalles de vida, cultura incluso rasgos geográficos que nos son cercanos, familiares, aunque su fonética ya empiece a separarnos un poco y su cocina a enriquecernos para volver a juntarnos.

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