Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

El abrazo del tiempo

El pasado pasa, pero nunca se va muy lejos. Una de mis frases preferidas, pues ayuda a entender el mundo, y también la vida. Recuerdo un mayo de hace dos tercios de siglo, bajando al atardecer del colegio. Había enfriado casi inesperadamente y el fuerte viento trajo volando unos copos de nieve, que se habían colado a destiempo. Con ellos me llegó una ráfaga de alegría. Ayer me evocaron aquel momento unos algodones volantes de chopo planeando en pleno junio por el parquecito periurbano. La temperatura era otra, el momento también, pero unificaba los instantes su llegada fuera de fecha, pues había grumos de algodón acumulado semanas atrás, al caer a su hora, a los lados del sendero, como si fueran nieve vieja. Esta vez la alegría me llegó de otro lugar, del pasado evocado por el presente. Como si el volumen entre esos dos planos temporales fuera abarcable y abrazable.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents