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Crecimiento económico esquilmador

Las amenazas de la presunta bonanza a nivel internacional

Ángel Machaco Cabezas es profesor de Contabilidad de la Universidad de Oviedo

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán con el cierre del estrecho de Ormuz está generando una cierta disminución del crecimiento de la economía mundial. Todos los países quieren tener un crecimiento económico fuerte y sostenido en el tiempo, pues eso supone más riqueza para sus ciudadanos. El problema reside en que el crecimiento no puede ser ilimitado porque estamos viviendo en un planeta con recursos limitados.

Si el crecimiento global se mantiene entorno al 3,1% anual como ha ocurrido de media en los últimos años, exceptuando 2020 por la pandemia del covid, en sólo 22 años se duplicaría la producción mundial, algo que parece a todas luces inasumible. Si todo el planeta consumiera recursos como España, se necesitarían 2,71 planetas para atender las necesidades de toda la población y si lo hiciesen como lo que consume Estados Unidos se necesitarían 5 planetas para subsistir. Según las previsiones de la ONU en el año 2050 habrá unos 10.000 millones de habitantes en el planeta y hay aproximadamente 12.000 millones de hectáreas de tierra productiva, lo que supone 1,2 hectáreas por habitante, pero en España ahora se consumen 3,8 hectáreas por habitante.

El informe del Club de Roma de 1972 titulado Los limites del crecimiento alertaba de los devastadores efectos si no se ponía freno a la utilización descontrolada de los recursos naturales. Desde entonces las evidencias científicas negativas se han multiplicado.

En 1990 surgió el concepto de decrecimiento económico y desde entonces ha ido adquiriendo una relevancia cada vez mayor. El elevado consumo de recursos por habitante hace que la idea de decrecimiento tenga pleno valor y sea necesario plantearse un decrecimiento a nivel global, pero no en todos los países, pues aquellos que están en un nivel de desarrollo muy bajo deberían seguir teniendo crecimiento económico para aproximarse a los más desarrollados. Oliver de Schutter, relator especial sobre pobreza extrema y derechos humanos de la ONU en su Hoja de Ruta para la Erradicación de la Pobreza más allá del Crecimiento del pasado abril, afirma que el modelo que hemos construido canaliza una inmensa riqueza hacia una pequeña élite, está basado en el saqueo de los recursos naturales y de mano de obra barata del Sur Global y ha causado daños irreparables al planeta. Parece claro que se necesita un cambio de vida en los países desarrollados reduciendo o eliminando determinados consumos innecesarios pues el planeta no lo puede permitir por mucho tiempo. De seguir así, tendremos que pedir perdón a las generaciones futuras por dejarles un planeta esquilmado.

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