Opinión
Justicieras
"El caso de Laura Stern", una serie francesa precedida por los ecos de la polémica, plantea serias disyuntivas morales
Hace ya unas semanas que puede verse en España, en plataformas de contenidos audiovisuales como Filmin, y ha llegado precedida del eco del debate que suscitó en Francia. "El caso de Laura Stern" producida en el país vecino, es una serie de cuatro episodios, fácil de ver, por lo bien resuelto que está el guión y por su ejecución, y difícil de digerir, por las disyuntivas morales a las que enfrenta al espectador.
La trama, a grandes trazos, trata de una ciudadana ejemplar, buena gente, compasiva y con disposición a ayudar. En la trasera de su negocio acoge a mujeres víctimas de malos tratos, que intentan mantener lejos a sus agresores, sus novios o sus maridos. En ese espacio se dan consuelo, se apoyan y se protegen. Con el asesinato de una de ellas, a consecuencia de un flagrante fallo del sistema policial y de la justicia del que la protagonista se responsabiliza, echa a andar la maquinaria argumental.
Los acontecimientos van precipitándose, en ocasiones literalmente. Es interesante observar como sucede, pero aún lo es más tratar de resolver los dilemas morales que se van planteando a medida que la historia avanza.
La desidia y la inoperancia de las instituciones empujan a los ciudadanos a romper el contrato social. Perdida la confianza, todo vale. La ley y todo el aparato que asegura su cumplimiento evita el crimen y evita además que los buenos ciudadanos acaben tolerándolo, porque perciben que es su única forma de protegerse o de proteger a su entorno. La justicia que deja hacer al criminal, puede mostrarse severa con quien intenta detenerlo.
Y si, con cierta garantía de impunidad, usted pudiera evitar la tortura, incluso la muerte, de una mujer a la que conoce y aprecia, de su mejor amiga o de su hermana, y proteger de paso a sus hijos, ¿sería capaz de llegar a cometer un asesinato? Si hubiera constatado, sin ningún lugar a dudas, la crueldad y la determinación de hacer daño del agresor, y si, después de haber recurrido a él, el Estado no los protegiera, ¿lo haría? Si tuviera a su alcance el medio para eliminar limpiamente al causante de todo ese enorme sufrimiento, ¿lo haría? ¿Se atrevería?
Si el sistema fuera eficaz, ni nos plantearíamos esas preguntas, pero no lo es, no siempre, desde luego, y, en el caso de las mujeres y de los menores víctimas de la violencia machista especialmente, una sola vez que no lo sea ya es demasiado. El Estado, que es depositario de la confianza y la autoridad que le otorgan sus ciudadanos, no debería obligar a nadie a tomarse la justicia por su cuenta.
Suscríbete para seguir leyendo
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir la máquina de coser de mano que garantiza los mejores resultados: compacta, ligera, portátil, potente e ideal para reparaciones rápidas
- La justicia elimina la multa de la ITV: un juez pone punto y final a la clásica sanción de 200 euros impuesta por la DGT
- Multado con más del salario medio de España por refrescar su coche del calor, pese a tener la documentación en regla: la Guardia Civil extrema la vigilancia en los coches aparcados
- Conmoción en Pravia por la muerte Raquel Suárez, 'Tati', la joven apasionada de las motos, 'trabajadora y buena persona', que sufrió un accidente en el Motorbeach
- Luis Enrique cumple en Gijón con su gente del Xeitosa: la intrahistoria de una promesa del entrenador del Paris Saint Germain
- Multado con 200 euros un conductor que viajaba solo con su coche de vacaciones y no entendió la nueva señal de tráfico: la Guardia Civil extrema la vigilancia en el interior
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir la potente cafetera espresso más barata del mercado: disponible por menos de 70 euros
- Revolución en el TUA de Oviedo: una nueva línea (P) unirá Ciudad Naranco y La Manjoya cada media hora
