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La distracción como recurso político: de la manipulación al miedo

Los peligros que trae el inicio del tiempo estival de asueto

Llega con el solsticio de verano, este 21 de junio, el deseado tiempo de asueto para millones de trabajadores que ansían desconectar. Esto del descanso estival es algo muy actual y no para todos. Pero incluso quienes por fuerza han de trabajar pretenden dedicar el "tiempo que les quede libre" al "disfrute sin preocupación". Divertirse y distraerse está en consonancia con los días cálidos y largos del estío en nuestro hemisferio norte tan poblado y dominante. Ciudades turísticas o no (ya casi todas lo son) programan su particular "ocio ciudadano". Nos vemos impelidos a alejarnos de una realidad que cada vez se antoja más quebrada, incómoda, insegura, radicalizada y enfrentada. Y deseamos que los inductores de esos sentimientos negativos, en especial nuestros amados políticos, a la greña permanente por permanecer o llegar al poder según el caso, se vayan de vacaciones y nos dejen en paz.

Desgraciadamente no será del todo así. El verano, como otros tiempos muertos especiales, será utilizados para uno de los principales recursos del juego político, la distracción. No me refiero a que "los que mandan" se vayan a convertir en graciosos bufones, pues eso ya lo intentan a menudo con acritud y sin ingenio. Mas bien sabemos que jugarán a desviar nuestra atención con otras cosas. La secuela de la visita del papa, tan sensato él, un concierto masivo o un mundial de fútbol son excusa para alejar el foco de lo molesto. Pero si lo bueno y lúdico no sirve poblarán el universo informativo con las olas extremas de calor en mapas teñidos de alarmante rojo, notificarán los incendios devoradores, el cambio climático, la necesidad de extremar cuidados por nuevos virus o viejas amenazas redivivas, las guerras, las hambrunas y todo lo que provoque miedo o intranquilidad para que el veraniego reposo no relaje, sino que ocupe. La distracción interesada, el placer y el miedo son estrategias políticas de adocenamiento social.

Esto, por más que el desarrollo y el progreso en ciencias y técnicas nos parezca algo de ahora, con otros medios y menos recursos fue un uso generalizado en la Historia. Cierto que gracias a la inmediatez y las facilidades de las manidas y poderosas "redes sociales" nunca en el pasado se habían atrevido las autoridades a ejecutar con tanto descaro y tan mal gusto sus políticas de dispersión.

En la vieja historia de la Europa Moderna y de la Monarquía Hispánica, de reinos e imperios, el verano, salvo para las élites, era tiempo de trabajo en el campo a destajo. Y los que dirigían aprovechaban para descansar o trajinar planes con medidas que de conocerse gustarían poco a quienes más ponían y menos tenían.

Incluso en nuestra Junta General del Principado de Asturias, representante de concejos y lugares, de señoríos civiles y eclesiásticos apenas se convocaban reuniones que igual con el buen tiempo podían asistir algunos demandantes impertinentes. Como los caminos eran malos y la estancia en la capital cara para los que carecían de residencia propia, preferían convocar las Juntas en temporadas con las vías intransitables disuasorias de un viaje largo y una estancia dilatada para conseguir nada. Otro de los recursos, ayer como hoy, era el miedo verídico o maximizado a pestes, guerras, inundaciones, incendios o sequías. Todo era pertinaz, imprevisible y catastrófico. Las malas noticias corrían como la pólvora.

Se fraguaron en verano, con los campesinos ocupados en sus faenas y los artesanos y sirvientes atendiendo a la ociosa clase, auténticos desvaríos. Durante el verano de 1600 el valido "superministro" duque de Lerma planeó alejar al Felipe III de influencias que pudieran menoscabar su poder y de paso asegurarse un "pelotazo urbanístico" que ríete tú de los de hoy. En la capital de su tierra, Valladolid, compró propiedades y palacios, inmuebles baratos por los que consiguió pingües beneficios cuando en enero de 1601 logró que el Rey trasladara la Corte de Madrid, capital del reino desde 1561, a la villa del Pisuerga. Allá se desplazaron con el séquito regio y cortesano más de 15.000 personas que tuvieron que comprar o alquilar dónde vivir en la nueva capital. Desde la familia real hasta todos los demás, incluyendo artistas como Rubens o escritores como Quevedo, Góngora o Cervantes. Duró poco el experimento. En 1606 la Corte volvió. Madrid había pagado a la Corona una ingente cantidad de la que también Lerma se benefició. Poco después el valido cayó en desgracia.

Claro que no había la moda de divulgar consignas del tipo "por el bien común" o para "mejorar la vida de la gente", las más de las veces simple hipocresía. No nos librará el verano de los tuits incendiarios de "influencers" o ministros lenguaraces, ni del detener o acelerar el tiempo según las corruptelas del "y tú más" típico. Pero tal vez nos pillen relajados o distraídos los desmanes. Ahora el peligro exponencial de la desinformación y la adulteración informativa es evidente. Mantiene el gran Noam Chomsky que interesa desviar la atención sobre problemas importantes agudizando la propaganda. De su análisis se deriva la habilidad para crear problemas y luego ofrecer soluciones, tratar a los ciudadanos como menores de edad, generar emociones mediante miedos o temores, o ampararse en igualdades para rebajar la educación de las clases inferiores y mantener la mediocridad. Es importante manejar estadísticas y opiniones. Conocer a los individuos mejor que ellos mismos es la base de la manipulación social.

Hace muchos años, desde una perspectiva ideológica distinta advertía Eduardo Galeano que "el desarrollo de la tecnología no está sirviendo para multiplicar el tiempo de ocio y los espacios de libertad, sino que está multiplicando la desocupación y está sembrando el miedo" y "quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen". Allá ellos.

Nosotros seamos optimistas. Poetizaba Manuel Machado: "Umbría / sequía, /solano.../ Paleta/completa:/verano".

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