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Sueños en las noches de verano

La esperanza de olvidar las truculentas historias de la política nacional durante el asueto estival

Mis sueños en las noches de verano (no tienen nada que ver con la popular obra de William Shakespeare) serían olvidarme de la política actual y tener la "fiesta en paz". Será difícil que los pueda tener porque la controversia política se cuela por todas partes, pero al menos lo intentaré.

El curso ha sido tan intenso que va agotando a quien menos lo piensa, quien intenta ser ajeno a la disputa diaria que presentan los medios. Y no digamos a quien sigue la polémica jornada tras jornada. La repetición machacona de unos que buscan descabalgar a otros pero no tienen cuerda suficiente para lanzar el lazo y derribar al caballista. Aunque busque anudar prolongaciones permanentemente. Pero es que las matemáticas son una ciencia exacta y quien no sepa esto conviene que lo deje.

Es decir, aspiro a que el caluroso verano que inspiró al escritor inglés, cuya obra se refería a la noche de san Juan, me permita olvidar los guirigáis, principalmente de cara a la galería, que mantienen muchos políticos y que alimentan los altavoces mediáticos. ¡Si al menos utilizasen argumentos y razones en su controversia!

La presunción de inocencia sale de todas sus bocas pero luego cae en saco roto porque para algunos es una simple disculpa para no utilizar las verdaderas razones de su opinión. Y así llevamos unos cuantos años. En fin, que espero lograr este verano dejar de soñar con elecciones, moción de censura, moción de confianza, proceso a Begoña Gómez, juicio a David Sánchez, investigación a José Luis Rodríguez Zapatero y sus hijas, instrucción de casos Ábalos, Koldo (¿por qué unos salen con el nombre real y otros con el alias, nombre familiar o mote ¿Koldo qué es Koldo?), Cerdán, Leire, Aldama, Gürtel. Kitchen, Montoro, emérito, caso Almería, mamografías Andalucía, Prioridad nacional, González Amador... Trump, Putin, Netanyahu, Vox y un largo etcétera, con el "aire acondicionado natural" del Paraíso, de Asturias...

Un verano, verano. De tranquilidad. De descanso mental. En el que nos podamos bañar en la playa, subir al monte, caminar por senderos arbolados y rodeados del verde propio de nuestra tierra, disfrutar de platos sabrosos y tradicionales, fiestas de prau antes de que desaparezcan en el frenesí de las nuevas y grandes romerías que compiten por un "y tú menos". Una fiesta del santu, con procesión, ramu, baile, merienda en el verde, tortilla, empanada y sidra.

Recordaba días pasados el magistrado emérito José Antonio Martín Pallín, a propósito de los "adelantados" (podríamos calificarlos también de "linchamientos interesados políticamente") juicios mediáticos, una frase del filósofo galo Michel Foucault, "procesar en castigar". Creo que en eso estamos, porque si investigar ya es imputar, procesar ya es sentenciar a principios de una instrucción judicial, aunque los indicios y las pruebas aún no hayan aparecido, solamente ruido.

Y en este "no parar" necesitamos que llegue el verano, necesitamos descansar, soñar, aunque, como dejó escrito Calderón, "los sueños sueños son". n

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