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Nevenka, 25 años después

Pedir perdón a una mujer que huyó del infierno, en un cálido homenaje donde volvió a enseñar sus lágrimas

Huir del infierno es lo que hizo Nevenka Fernández hace 25 años después de denunciar por acoso sexual al que por entonces era el alcalde de Ponferrada por el Partido Popular, Ismael Alvárez. A partir de ese momento la vida de esta mujer le resultó invivible, porque al acoso al que se vio sometida por el alcalde, se sumó el acoso que sufrió por parte de sus vecinos, que no creían en sus palabras, que veían en sus lágrimas falsedad y que, como sociedad perfectamente machista que éramos y somos, salieron a la calle conformando una manada enfurecida en defensa del hombre que, además, era el alcalde y tenía el poder, y ella solo una chiquilla que lloraba y a la que lo más fácil era no creer y lapidar públicamente para que a ninguna otra se le ocurriese ir contra los que por aquel entonces eran los intocables.

Este pasado fin de semana la ciudad de Ponferrada ha querido pedir perdón a esta mujer, que huyó del infierno, en un cálido homenaje en el que ante más de 300 personas ha vuelto a enseñar sus lágrimas, esta vez de alegría con turbia resaca de dolor, y ha recordado que tuvo que marcharse y alejarse de los suyos para poder seguir viviendo y por eso muchas veces se preguntó si había valido la pena decir la verdad, denunciando a un acosador y poniendo voz a miles de mujeres que estaban sufriendo en silencio y soledad el mismo calvario y vergüenza por el que Nevenka estaba pasando. Nevenka fue fuerte, en su debilidad fue fuerte, y dijo basta y se encontró sola y supo que la peor soledad es la que te empuja al abismo cuando la vida no significa nada porque estás sumergida en la nada y las pocas manos que te quieren rescatar se esfuman cuando la nube negra vuelve una y otra vez y solo la muerte es un camino fresco y confortable.

El acto del pasado sábado terminó cuando Nevenka, 25 años después, descubrió un mural con su rostro como homenaje a su lucha y en recuerdo a todas las mujeres que sufren en silencio, a las que denuncian y son cuestionadas, a las asesinadas, violadas, a las que siguen, porque la vida va de eso, de seguir. Y 25 años después es su rostro el que ilumina el camino y nos recuerda que luchamos todas porque todas somos eslabones de una misma cadena donde los "Alvárez" siguen existiendo y están al acecho porque siempre hay una Nevenka a la que destrozarle la vida.

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