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Deberes de verano

Hacer vida normal. Tres meses y casi medio desde la operación y médicos y fisios dicen que todo iba de lujo. Y aquí me tienen, con ganas de llorar prácticamente con cada paso. No, no soy sensible al dolor. He parido tres hijos, a pelo, ni epidural ni nada, sin un solo quejido. Y en mi vida he tenido de todo, porque soy una artrosis con patas, según uno de los muchos galenos que me vieron a lo largo de estos años. Es decir, un año con un hombro con el que gemía en cada vuelta de la cama. No podía hacer nada porque me sobrevenían dolores insoportables. Otro, con el cuello, que no podía mover hacia atrás, lo que, según la reumatóloga, era una artrosis grave… Se me pasó. Toda la vida con dolores en los dedos, en las manos. Que vienen y van.

El camino desde la plaza de Europa a la calle Corrida me hacía saltar las lágrimas muchos días, no todos, por esta rodilla que me han sustituido. Hace, pues eso, tres meses y medio, la prótesis era la solución, pero nadie me dijo que mi vida no sería vida hasta no se sabe cuándo. Cada paso sigue suponiéndome una tortura y, en mi última revisión, hace tres días, me dicen que no tenía por qué doler tanto a estas alturas. Que, vaya, es que tengo la rodilla que flexiona bien, pero no estira. Y me vuelven a mandar fisio y un montón de ejercicios para no quedar cojita del todo.

Pero, según ellos, todo perfecto, solo que no estiro, así que a empezar otra vez. Así que sigo con mis ejercicios, con mucho tiempo por delante sin poder volver a mi rutina, a mi vida. Por eso que me trago toda la tele y toda mi biblioteca. Y ya, para despedirme, porque este trabajo que adoro de comunicarme con ustedes, se suspende hasta septiembre, porque mi cabeza está a tope con mi pierna y a veces no puedo pensar más, pero les dejo: deberes de verano.

Como saben, la serie que sigo del PSOE me encanta, pero hay algo que ya me tiene pelín harta. Perfecto que a Vox le llamen extrema derecha, pero… ¿quién es entonces la extrema izquierda? Porque haberla, hayla.

¿Serán los que levantan el puño, como en la oprobiosa dictadura comunista; los que quieren que se elimine la propiedad privada y defienden que te okupen un piso que has pagado con toda tu vida trabajando? ¿Los que consideran a Venezuela una democracia; los que hablan de una judicatura comprada cuando lo que tratan es de gobernarla toda -Fiscalía, jueces, etc.- desde el Gobierno? ¿En serio? ¿Y por qué nadie habla de ella? Yo sí creo que hay una extrema izquierda, claramente. Trabajen y piensen. ¡Hasta septiembre! Feliz verano.

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