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Funciones universales del club social

La mayoría de los mamíferos, además de sus vínculos de familia, tienen un club social. Hace ya mucho un maravilloso experto en el canis lupus (o sea, el lobo de toda la vida), nos llevó al club social de las manadas del distrito, donde se reunían al atardecer. De hecho tomé la expresión «club social» de aquella visita. Los perros tienen sus clubes sociales en las urbes, donde se ocupan, levantando la pata o agachando los cuartos traseros, de dejar sus tarjetas de visita, con más información que la de un código QR, además de exhibirse, competir montando simulacros de pelea, desarrollar juegos de club y coquetear a ver qué pasa. Los humanos los miran con paciente ternura y celebran sus prácticas sociales, tan primarias. A veces grupos de paseantes de perros montan entre ellos su propio club deambulante. Resulta edificante ver la ternura y la paciencia con que sus canes los miran.

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