Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Un vino con Cuerpo

Una reflexión vitivinícola sobre la financiación autonómica

Al ministro de Economía de Sánchez le ha tocado, nunca mejor dicho, dar cuerpo al vino de la comanda autonómica. Carlos Cuerpo anda de gira enológica por la España diversa, descorchando reuniones para fermentar el nuevo marco de financiación. El pasado viernes le tocó Asturias, denominación de origen exigente, de paladar fino y cepas viejas, donde gustan los vinos con lágrima.

La visita fue como esas catas en las que nadie quiere escupir, por el qué dirán: mucho girar la copa, aromas a consenso y promesas de crianza en roble presupuestario. En el llagar gubernamental se habla de equidad y de singularidades, ese vino joven que pide reposo hasta conocer el precio en bodega. El ministro, con gesto de sumiller aplicado, tomó notas mientras los anfitriones olían el corcho: ¿es reserva o simple vino de mesa con etiqueta nueva? El buqué no le hace gusto en boca a Astutrias, ni a Castilla-La Mancha ni a Canarias.

Nuestra región, acostumbrada a escanciar números ajustados, pide un coupage que no rebaje el grado. Que el reparto no salga aguado ni deje gusto a vinagre. Aquí se teme el “trasiego” a otras bodegas más ruidosas. Cuerpo prometió paciencia y método: macerar datos, decantar agravios y embotellar acuerdos. O sea, caldo nuevo en corcho viejo.

Queda ver si el vino de Cuerpo tendrá cuerpo suficiente, o si será uno de esos blancos tímidos que prometen frescor y acaban en resaca. Por ahora, Asturias huele, cata y espera. El brindis final, cuando la botella esté abierta, no sea que no haya tinto y todo sea cava.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents